Otra vez sobre la prevención del suicidio


Por Rafael G. Vargas Pasaye

La prevención del suicidio es tarea de todos, más allá de un slogan es algo que siento y que creo, pues los síntomas entre los posibles candidatos a suicidas son detectables a tiempo. Las alertas que envían, poniendo atención, más de uno las puede detectar.

Siempre estaré a favor de todas las actividades que se realicen para evitar llegar a ese desenlace, por eso siento que me afecta cada vez más enterarme de que alguien se quita la vida. Quizá desde que soy padre ese sentido se ha agudizado.

Pero como integrante de una sociedad que piensa y está en movimiento, también creo que en todos nosotros está ese grado de responsabilidad y ese grado de solución. La mayoría de nosotros somos capaces de distinguir cuando algo no va bien.

Ese cambio, ese rompimiento en el comportamiento de una persona es el síntoma de que algo (no necesariamente malo) está pasando. Lo mejor es anunciar la alerta, acercarse con los profesionales y saber cómo podemos ayudar.

En una ocasión noté que una amiga estaba mal con una simple charla por Facebook, logré canalizarla con otra amiga psicóloga y se comunicaron por la misma vía, no sé en qué fase se encontraban pero gracias a la ayuda profesional pudo salir de esa zona oscura.

Y es que para llegar al momento del suceso, debieron pasar otros acontecimientos, y hay uno donde podemos tomar partido, es cuando entran en lo que conocemos como depresión. Debemos como sociedad, como familia, como amigos, colaborar para que nuestros conocidos tengan mayor fuerza ante el rechazo, ante el fracaso, ante la adversidad.

Resiliencia le llaman los expertos, entendida como la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas. Y es que las cifras no mienten; de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud, cada 40 segundo hay un suicidio en el mundo. Y por cada suicidio se estima que hay otros 20 intentos.

A ello debemos sumar la otra tragedia, la de las familias, quienes dejan padres, hijos, hermanos, parejas, amigos, con un hueco en sus vidas desde ese momento, con un mal sabor de boca que deben llevar y aprender a convivir con él.

Siempre es un buen día para hacer algo a favor de la prevención del suicidio, y de nueva cuenta es bueno señalar que no sólo es una tarea de las autoridades (quienes de paso deben entender que no sólo es un tema de salud, sino que se debe ver como un complejo interdisciplinario, donde convergen por igual el sector educativo, el de los jóvenes, el económico, entre muchos otros), sino que es un área tan amplia donde todos podemos sumar.

Ojalá podamos poner un alto al crecimiento de las alarmantes cifras del suicidio en México y en el mundo.

@rvargaspasaye

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