El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha anunciado su decisión de convocar elecciones presidenciales anticipadas, poniendo fin a su legislatura nueve meses antes de lo previsto.
Tras informar al Rey Felipe VI, Jefe del Estado Español, Sánchez compareció en el Palacio de la Moncloa este lunes 5 de octubre de 2026, para comunicar oficialmente la disolución de las Cortes Generales.
Las urnas se abrirán el próximo domingo 29 de noviembre, con el objetivo declarado por el mandatario de buscar una mayoría parlamentaria más sólida que le permita impulsar reformas sociales, enfrentar la emergencia climática y adaptarse a los cambios tecnológicos.
Esta inesperada decisión se produce en un contexto de profunda crisis, particularmente evidenciada por la problemática de la vivienda. Un detonante clave fue la derrota de Sánchez en el Congreso de los Diputados el pasado 2 de octubre, cuando sus decretos de vivienda no lograron la aprobación, reflejando una falta de apoyo crucial.
A esto se suma una grave crisis migratoria que afecta la ciudad de Ceuta, con miles de migrantes sin alojamiento adecuado, generando una intensa confrontación política. Además, el gobierno de Sánchez ha lidiado con acusaciones de corrupción que salpican a su esposa y a su hermano.
El líder de la oposición conservadora, Alberto Núñez Feijoó, presidente del Partido Popular, ha calificado esta convocatoria como una oportunidad para “cerrar una negra etapa” del país. Feijoó insinuó que Sánchez “tiene miedo” de que se revelen más detalles sobre los casos de corrupción.
Para el Partido Popular, estas elecciones representan el inicio de una “reconstrucción nacional”, enfrentando retos que, según Feijoó, son comparables a los de la transición democrática de 1976.
Las primeras encuestas exprés anticipan una batalla electoral reñida, con la posibilidad de un vuelco político importante y la formación de nuevas alianzas entre las diversas fuerzas parlamentarias en las próximas semanas.







