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Policía tomó decisiones atrozmente deficientes durante matanza en Uvalde, Texas

Casi 400 agentes policiales respondieron a un tiroteo masivo en una escuela primaria de Uvalde, pero una “toma de decisiones atrozmente deficientes” resultó en más de una hora de caos antes de que finalmente se confrontara y abatiera al hombre que asesinó a 21 personas, según un informe de investigadores dado a conocer ayer.

El informe de casi 80 páginas fue el primero en criticar tanto a los cuerpos policiales estatales como federales, y no sólo a las autoridades del poblado del sur de Texas por la desconcertante falta de acción de agentes fuertemente armados mientras el agresor disparaba dentro de un aula de cuarto grado en la Escuela Primaria Robb.

“En la Primaria Robb, los agentes policiales no se apegaron a su entrenamiento en caso de un atacante activo, y no le dieron prioridad a salvar vidas inocentes por encima de su propia seguridad”, se afirma en el informe.

El agresor disparó aproximadamente 142 balas dentro del inmueble, y “es casi un hecho” que efectuó al menos 100 disparos antes de que cualquier agente ingresara al lugar, según el documento, el cual detalló muchas de las fallas en la respuesta. Entre ellas están:

El comandante de un equipo táctico de la Patrulla Fronteriza esperó a que llegara un escudo antibalas y a recibir una llave maestra del aula, que podrían no haber sido necesarios, antes de ingresar al aula.

Nadie asumió el mando a pesar de la gran cantidad de policías en el lugar.

Un agente del Departamento de Policía de Uvalde dijo que se enteró de las llamadas al número de emergencias 911 que venían del interior del aula, y que, a su entender, los agentes policiales ubicados a un costado del edificio sabían que había víctimas atrapadas. De todas formas, nadie intentó irrumpir en el aula.

El informe –la versión más completa hasta la fecha sobre la titubeante y desorganizada respuesta a la masacre del 24 de mayo– fue elaborado por una comisión investigadora de la Cámara de Representantes de Texas. Rápidamente, los hallazgos desataron al menos una consecuencia: El teniente Mariano Pargas, un agente del Departamento de Policía de Uvalde que era el jefe policial interino de la ciudad durante la masacre, fue colocado en licencia administrativa.

El alcalde de Uvalde, Don McLaughlin, anunció que se abriría una investigación para determinar si Pargas debería haber asumido el mando en el lugar. McLaughlin dijo también que la ciudad difundirá todas las imágenes de las cámaras corporales de la policía durante la masacre.

Familiares de las víctimas en la localidad recibieron copias del informe ayer, antes de que fuera dado a conocer al público.

“Es una broma. Son una broma. No tienen nada que hacer portando una placa. Ninguno de ellos”, dijo Vincent Salazar, abuelo de Layla Salazar, de 11 años.

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Escrito por Redacción

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