Por austeridad, no le han pagado a empleados del ISSSTE


Martha ve con preocupación cómo la deuda que tenía en enero en una tarjeta ya subió a más del doble, porque no tiene con qué pagar: desde principio de año no le han depositado su salario como empleada de la subdirección de pensiones del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

Como ella hay alrededor de 100 personas, el 70% del área, que estaban bajo el esquema de eventuales y ahora llevan seis meses trabajando sin que gobierno les pague por su labor. Además, ya no tienen contrato de ningún tipo, por lo que sufren la incertidumbre de que realmente se les pague lo adeudado.

Por las medidas de austeridad, el ISSSTE no pudo renovar los contratos por honorarios con los que estaban estos trabajadores, algunos incluso desde hace más de cinco años, como Martha (nombre falso para proteger su identidad por temor a represalias). Pero a diferencia de otras dependencias, esta no prescindió de los empleados, sino que los ha mantenido trabajando con la promesa de resolver la situación.

Ante la prohibición presidencial de seguir usando la partida de honorarios, les ofreció darle a cada uno una adjudicación directa para prestación de un servicio, denominada “Programa Extraordinario de Atención a Resoluciones Judiciales en Materia Pensionaria”, según consta en un oficio personalizado que cada empleado recibió, del que Animal Político tiene copia.

Y aún con esa modalidad, no han recibido pagos ni certezas.

Del retraso habitual al cambio de régimen

Martha y Alicia, otra trabajadora en la misma situación (cuyo nombre también ha sido cambiado) cuentan que ya estaban acostumbradas a los retrasos en los pagos cada año, porque había que hacer un nuevo contrato, les decían que se tardaba el proceso y que había que subir sus datos al SPEI. Así que empezaban a cobrar a partir de febrero, y a partir de ahí ya se regularizaban sus pagos.

Varias veces también sufrieron el abuso de que el contrato saliera con fecha del 15 de enero, y entonces ya no les pagaran la primera quincena del año. En 2018 además se perdió la regularidad de pagos en el resto del año y vivieron retrasos constantes.

Este 2019, con la nueva administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, sus jefes les advirtieron que se acababan los trabajadores eventuales, pero que eso significaría que se crearían nuevas plazas, por lo que les pidieron trabajar incluso más duro para ganarse el lugar.

“Nos han tenido con muchas mentiras. En algún momento se nos exigió trabajar mucho, por lo mismo de que según nos iban a dar contratos, porque con esto de que no iba a haber honorarios, seguramente es porque nos iban a dar una plaza. Entonces que le echáramos ganas, y sí, lo que fue enero y febrero salíamos tarde de trabajar, ¡quién no va a querer plaza si te lo están prometiendo!”, recuerda Martha.

Al cumplirse el primer trimestre del año, los empleados empezaron a presionar para que les dijeran qué pasaba. El subdirector de prestaciones les contestó que no se preocuparan, que el presupuesto ya estaba aprobado y que era cuestión de trámites.

Les pidió que volvieran a llevar sus papeles, que ya habían presentado al empezar el año, porque les avisó de la nueva modalidad de adjudicación directa y que los contratos saldrían con fecha de inicio del 1 de abril.

El dinero adeudado de los tres meses previos, entonces, ya no se los darían de una sola vez, sino que esa cantidad ya venía repartida en el cálculo del pago anual, es decir, el adeudo lo irían recibiendo repartido a lo largo del año.

Otra vez, sin embargo, cayeron en la incertidumbre, ya que aunque el mes pasado llevaron sus papeles y firmaron para obtener ese contrato por adjudicación directa, la nueva comunicación que recibieron fue que falta la firma de un directivo que tiene que autorizar. No les han dicho ni quién es, ni por qué no lo ha firmado. Entre pasillos, dicen, corren los rumores de que es alguien que en esos días dejó de trabajar ahí, o que se fue de vacaciones.

Lo único cierto es que al 20 de junio siguen sin tener en sus manos un contrato,  ni un solo peso por los ya casi siete meses que han trabajado.

Empiezan a ausentarse por falta de pagos… Lee la nota completa en Animal Político

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