¿Por qué respeto a la Policía de Torreón?


Por: Eduardo Olmos Castro

Fragmentos de los Tiempos Difíciles
Fundadores Mártires 
Hoy Torreón está de pie

Este mes, a finales, se cumplen 9 años de la refundación de la Policía Municipal de Torreón, refundación originada a raíz de un paro general en marzo del 2010 instigado por los Zetas. No voy a abundar mucho en las circunstancias que nos llevaron a ese paro general, ya hablaré en otro fragmento de este blog de eso, pero en marzo del 2010 después de organizar el paro, los zetas tomaron la Presidencia Municipal de Torreón en una protesta de policías manipulada, el General Villa, nuestro recién nombrado director se quedó sin estado de fuerza, los policías, amenazados de muerte y totalmente infiltrados su mandos exigían la salida del general escudándose en las medidas disciplinarias que ahora se estaban aplicando. El General ofreció caballerosamente su renuncia si esta era necesaria. No la acepté. Los policías en paro, azuzados y amenazados por el crimen organizado juntaron a más de 800 personas en la explanada de la antigua presidencia, policías y familiares (para que se viera como un movimiento social). Algunos reporteros (amenazados también) se congregaron en la alameda donde alguien que al final no llegó, les iba a dar pruebas de crímenes de el General (inexistentes).

A la 1:30 pm llegaron 9 camionetas y bajaron más de 25 sicarios que entraron a los pasillos de la tesorería y otros se apostaron en la plazuela Juárez donde estaba la salida (no tan secreta del alcalde) instalaron asadores y hieleras en la plaza regalando carne asada y bebida a quien quisiera asistir en su afán por convertir el paro en un movimiento social (no hubo ningún despistado que cayera). Al mismo tiempo en Vips alguien interceptaba a un buen amigo mío y me mandó una amenaza de muerte con el: Dígale a ese pendejo que no gaste en una nueva policía le dijo, quien después supimos era el jefe de la plaza de los zetas, dígale que yo tengo más dinero que el municipio entero y que si contrata a otros se los volvemos a comprar, la policía es mía y de nadie más, me mandó decir, ah y dígale también al Presidentito que le vamos a hacer un favor, yo se lo voy a hacer: Cuando le demos piso, ni cuenta se va a dar. En ese momento yo sabía muy poco de seguridad, o de sus términos coloquiales. Tuve que buscar en Google o en algún diccionario urbano que era dar piso (ya luego me arrepentía).

El ejército se reportó conmigo, siempre solidario. General: solo resguarden el banco de armas en la dirección de seguridad pública por favor, le pedí, ahorita no hay guardias, y sí nos hacen un boquete, le dije preocupado. Oiga: eso allá en presidencia es un hervidero de zetas, me dijo, voy a mandar gente. No, contesté, esto esta lleno de civiles, para que quiere una tragedia, aquí no nos va a pasar nada. Mi miedo era un tiroteo con los soldados en plena presidencia donde había gente afuera manifestándose, algunos habían traído niños.

La prensa entró a mi oficina y una de las periodistas de más tiempo me dijo: hay sicarios, están en la tesorería y en los pasillos, le pedimos que no se raje alcalde, me dijo gravemente. Ustedes nomas ayúdenme diciendo lo que están viendo, le contesté.

Miguel Mery quien era el Secretario del Ayuntamiento entró a mi oficina y me dijo: Fracasaron la negociaciones con los policías, la decisión es tuya Alcalde: ellos sí vuelven si corremos al General, si no pues no regresan.

Yo creo que no hay mucho que hacer Miguel, el General no se va, diles a los policías que están despedidos le dije a Mery quien movió la cabeza gravemente y hoy en la tarde emites una convocatoria en los periódicos para la formación de una nueva Policía Municipal en Torreón…

Casi dos años después. Mi segundo informe de Gobierno se lo dediqué a la nueva Policía de Torreón, sentados en primera fila algunos elementos, mandos y familiares lloraban mientras el teatro se puso de pie a aplaudirles a ellos por su sacrificio. El Obispo, el General González, el enviado del Gobernador, empresarios, directores de universidades y público en general les aplaudía especialmente a las familias de los 28 policías que habían caído en manos del crimen organizado a raíz de la creación de la nueva policía…

Para darnos una idea del tamaño de la tragedia hagamos cuentas que en Estados Unidos, un país de más de 327 millones de habitantes el promedio de policías muertos por enfrentamientos al año es de 50 en el país. En Torreón en año y medio teníamos 28…

Una vez emitida la convocatoria e iniciando las primeras contrataciones, el crimen organizado emprendió una feroz cacería de todos aquellos policías a los que no pudo comprar. Desde junio del 2010 a noviembre del 2011 cayeron 28. Hubo más, bastante más, y sus muertes no fueron ni menos trágicas ni menos heroicas, pero esos fueron los que cayeron primero. Cenando, en rondines, en paradas de tráfico, en sus patrullas, en sus casas o en fiestas familiares.

Cuando no los encontraban iban por las esposas, o los hijos o sus padres. Pertenecer a la policía de Torreón era la sentencia de muerte. El crimen organizado no podía aceptar que había perdido a la policía, que ya no trabajaban para ellos, querían venganza. Era a muerte la pelea.

Torreón se sostuvo, 3 mujeres y 25 hombres cayeron en ese período. Había miedo, si, mucho, pero para los policías ya era cuestión de honor. No había ni dinero que los comprara ni amenazas que los asustaran, la mayoría de ellos muchachos y muchachas de mirada dura y severa pero con un gran compromiso con Torreón…

Ese diciembre del 2011 en el Teatro Isauro Martínez la mirada de ellos se suavizó después de que presentamos un pequeño video en su honor y el público les aplaudía de pie, algunos que otros empezaron a llorar (posiblemente yo junto con ellos, no me acuerdo), otros se movían nerviosamente en sus asientos, otro se paró e inclinó agradeciendo al público como niño de primaria después de una presentación escolar. El teatro retumbaba y la gente les aplaudía su sacrificio a las jóvenes viudas de mirada perdida, a los humildes papás y mamás que venían del rancho o de la colonia y que se erguían con un triste orgullo recordando al hijo que les cumplió o a los niños pequeños que jugueteaban sin saber por qué le aplaudían a un padre o una madre que ya solo conocerían en una fotografía.

Es por eso que cuando veo a un policía en Torreón siento respeto y admiración, sin importarme el color de la administración que esté en turno. Ellos están ajenos a nuestros temas de política y de partido. Deben estar ajenos.

La actual policía nace en el 2010 literalmente a sangre y fuego y se refrenda con el Ingeniero Riquelme quien la reencauzara a una Policía más enfocada en la prevención de delito y una esencia más social, como se lo pedían los ciudadanos y como es su auténtica función, el Lic. Morán la continuó con la misma visión también. Espero que esta administración y sus autoridades y mandos reconozcan el esfuerzo y sacrificio de la Dirección de Seguridad Pública y de sus elementos.

Es por ellos, que hoy Torreón está de pie.

GERARDO MARTINEZ
ANA PATRICIA RUELAS
ABEL GONZALEZ
LUIS FERNANDO ALANIS
PEDRO DÍAZ
JOSÉ MARIA ROBLES
VICTOR GALLARDO TORRES
NORMA PATRICIA GONZÁLEZ
CARLOS EZEQUIEL ANIMA
LUIS ESQUIVEL LIMONES
CHRISTIAN GALLEGOS HERNANDEZ
JOSÉ GUADALUPE PIZAÑA
CARLOS MORALES
JUAN MANUEL SALINAS
RAUL SOTO RUBIO
JUAN ANTONIO MORENO
CESAR JOEL TORRES
JUAN RAYMUNDO GONZALEZ
MARTIN LIRA SORIA
DANIEL VALENTÍN ALEMAN
MARCELO BENÍTEZ PASILLAS
ISRAEL ESPINOZA
ÁNGEL BALTAZAR
LUIS ALBERTO PADILLA
JOSÉ ANTONIO DELGADO
JOSÉ FRANCISCO MEDINA
GUADALUPE DEL TORO
JOSÉ SANTOS HERNANDEZ

Torreón Coahuila a 19 de Marzo del 2019

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