Javier Carranza, mejor conocido como El Costeño, está atravesando una de las etapas más duras de su vida. Lo que parecía ser el inicio de una nueva vida junto al amor de su vida terminó en una dolorosa traición que lo dejó sin dinero, sin boda y sin patrimonio.
Una historia de amor nacida en el cielo
Todo comenzó como una comedia romántica. Durante un vuelo de Aeroméxico, el comediante conoció a una aeromoza que lo cautivó desde el primer momento. La chispa fue inmediata y, poco después, comenzaron a salir. La relación avanzó rápidamente y, tras un año y medio de convivencia, planearon casarse en Acapulco.
Pero lo que parecía una historia con final feliz se transformó en un drama personal y mediático.
Celos, límites y una ruptura inesperada
Según relató el periodista Gustavo Adolfo Infante, los problemas comenzaron cuando El Costeño notó actitudes sospechosas de su pareja. No le agradaba que ella saliera de noche y llegara a altas horas de la madrugada, especialmente en estado de ebriedad. Las discusiones se volvieron constantes. La gota que derramó el vaso llegó cuando él le puso límites. “Le dije que no me gustaba su forma de actuar”, relató Carranza a Infante.
La prometida, en lugar de dialogar, decidió abandonar la relación… pero no se fue sola.
El robo captado por una cámara
La traición alcanzó niveles inauditos. A través de una cámara de seguridad instalada en su habitación, El Costeño descubrió que su pareja le robaba dinero de su caja fuerte. En total, 250 mil pesos desaparecieron antes de que ella se marchara definitivamente.
A pesar de la gravedad del hecho, Carranza ha decidido no denunciarla formalmente. “Prefiero sanar y seguir adelante”, dijo en una llamada con el periodista.
Un huracán que arrasó con su patrimonio
Como si no fuera suficiente, Javier también sufrió la devastación del huracán Otis en Acapulco. Su restaurante “Siete Leguas”, un negocio familiar con más de 22 años de historia, quedó completamente destruido. “En tres horas, el huracán se llevó el trabajo de tres décadas”, compartió con lágrimas.
Además, su madre y su hermano perdieron sus casas. Las pérdidas materiales, sumadas al golpe emocional de la traición, han puesto a prueba su fuerza.
Problemas de salud y resiliencia
El Costeño también enfrenta problemas renales, lo que complicó aún más su situación. En medio de tratamientos médicos, la traición de su pareja lo dejó emocionalmente devastado. Pero, como en sus mejores monólogos, Carranza ha encontrado en el humor y la reflexión una forma de sanar.
“No hay tragedia que el tiempo no alivie ni tormenta que dure para siempre”, dijo recientemente en una presentación.







