¿Qué refleja la oleada de plazas comerciales en Torreón?


Sobre la carretera Torreón-San Pedro y el periférico Raúl López Sánchez, decenas de trabajadores de la construcción erigen lo que será la plaza comercial Almanara, un desarrollo de 100 mil metros cuadrados que alojará 26 mil metros cuadrados de espacios comerciales; negocios que se sumarán a las 28 mil 600 “unidades económicas” (negocios) que según el INEGI, se hallan en Torreón.

A unos metros de Almanara está el centro comercial Galerías Laguna, el primer gran “mall”, junto a plaza Cuatro Caminos, que se construyó en Torreón en 2001. Desde entonces, el surgimiento de nuevas plazas y centros comerciales ha crecido al ritmo de casi seis por año.

Durante los últimos 14 años, la dirección de Ordenamiento Territorial y Urbanismo de Torreón tiene registradas 81 nuevas plazas comerciales, según una respuesta a una solicitud de información. En general no son grandes malls como Galerías Laguna, más bien son plazas pequeñas y medianas, muchas de ellas asentadas en corredores creados sobre colonias, en esquinas de bulevares donde han pululado los letreros de “se renta local comercial”.

Aunque especialistas no consideran que se trate de un nuevo “boom” de plazas comerciales en Torreón, sí encuentran pros y contras en temas económicos, de uso de suelo, espacio público y movilidad.

Comercio absorbe demanda de empleo

Para Daniel González, analista económico, maestro de la Facultad de Administración Fiscal y Financiera, la nueva oleada de plazas comerciales refleja que la ciudad no ha encontrado una nueva actividad económica que haya venido a sustituir el colapso de la actividad textil, cuando entre 2002 y 2003 se perdieron 20 mil empleos.

Según el economista, no se han encontrado nuevas actividades económicas que puedan reactivar a la Comarca Lagunera como motores de desarrollo. “Tenemos una especie de stand by, se han generado plazas comerciales de menor escala, con sectores económicos más tradicionales, con otro perfil”, considera.

González cree que en los dos últimos años, pareciera que se está presentando una reactivación en la economía de la región que está incentivando la llegada de nuevas generaciones de plazas comerciales.

Daniel González explica que por principio de cuenta, el comercio genera o cumple con la demanda de empleo de la ciudad, aunque cree que no es tan boyante como se quisiera.

Dice que eso también se refleja en la afectación al tema de los salarios. “La actividad reduce los salarios de calidad en la región. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, el 45% de los empleos que se generan en la región son para personas con secundaria terminada; eso te habla que son actividades que no necesitan mucha especialización, mucha innovación, capacidades intelectuales, técnicas y de ingenierías. Entonces el tema de comercio y servicios te absorbe el tema de empleo pero te deprime el tema de los salarios”, reflexiona.

-¿Pareciera entonces que el dinero sólo está circulando entre la gente? –pregunto al especialista.

-El tema de fondo es que con estos empleos que no generan el suficiente valor agregado, se genera una dinámica de comercio donde se vuelve una región de autoconsumo. Lo que se necesita es inversión directa, proceso de intercambios de bienes y servicios con otras regiones, y no solo este círculo de intercambio que es una característica de economías en vías de desarrollo, sectores de autoconsumo.

Para Eduardo Holguín, director del Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), existe una concepción falsa del sector servicios, pues asegura que las economías más fuertes están sustentadas en este sector y por el contrario, se van alejando de sectores industriales. “El sector servicios puede ser tan fuerte como el sector industrial. No sé por qué la menospreciamos, la industria de alimentos es muy potente”, afirma.

El director del IMPLAN no cree que el número de plazas comerciales se haya volcado, sino que el comercio se ha ajustado a la demanda y existen estudios previos.

Mientras que Holguín cree que se genera un círculo virtuoso sobre el sector comercial, González señala que también representa que dos de cada tres personas en la ciudad, gana entre 2 y 4 salarios mínimos.

Holguín compara que el sector servicios en Torreón es de los mejores, y mientras en Saltillo crece la industria grande, las grandes empresas; en Torreón se privilegia la micro, chica y mediana empresa: en los dos últimos años (2017 y 2018) se abrieron en Torreón más de 3 mil nuevos negocios, de acuerdo a los datos de licencias mercantiles. Y aun así el Producto Interno Bruto de crecimiento entre Torreón y Saltillo es parecido, afirma Holguín.

Según el directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas del INEGI, Torreón tiene 600 comercios más que Saltillo.

Daniel González menciona que la ciudad tiene que generar alrededor de 8 mil nuevos empleos anuales, según estudios que ha realizado. Por tal motivo, dice que en principio de cuenta se deben generar esos empleos y ya con una actividad económica más sana, ver cuáles sectores genera valor agregado.

El economista no considera que sea exagerado el crecimiento de plazas comerciales en Torreón. Amplía en que la dinámica comercial está creciendo en la misma dimensión que la economía de la región, pero aclara que no se ve lo mismo en cuanto al crecimiento de otros sectores. “No van al mismo paso que el comercio y el servicio. Da la impresión que las plazas crecen en demasía”, explica.

Así mismo. González opina que lo más sencillo es generar sectores comerciales que invertir en áreas que generen un valor agregado. “Es cómodo, el retorno de la inversión es más fácil en el corto y mediano plazo”.

Además, refiere que las condiciones de oferta y demanda marcan la pauta, pues el economista tiene la impresión que estas plazas no están desapareciendo, sino que permanecen en el mercado.

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