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Repep

En el tintero

Por Jessica Rosales

En esta ocasión hablaremos del Repep (Registro Público para evitar publicidad), en razón de aquellas compañías telefónicas que se la pasan llamando sin éxito a los usuarios en un intento de arrebatar de la competencia a los usuarios cautivos, no solo por las promociones poco atractivas sino por la desesperación de los empleados que llegan al punto de ser extremadamente groseros.

Les comparto que suelo ser una persona que por las características de mi actividad profesional estoy constantemente al pendiente del teléfono y cada llamada que recibo, aunque sea de un número desconocido, procuro responderla, ya que podría ser una fuente informativa, o incluso, una emergencia familiar.

Pero eso poco importa para las compañías telefónicas que a todas horas buscan irrumpir en la vida cotidiana de las personas para convencerlas de cambiarse de una empresa a otra. A pesar de la cortesía con la que se les habla manifestando que no estás interesado y pedirles que no vuelvan a marcar, recibes los regaños y las groserías de los promotores, además de un montón de llamadas más.

Hace poco más de una semana, recibí una llamada de un número desconocido, por lo que respondí ante la insistencia, pensando que podría ser una emergencia. Del otro lado, era un joven que me prometía un servicio de gran calidad y promociones que, desde su opinión, no podía rechazar.

Le comenté que no tenía tiempo de atender su llamada y que además no estaba interesada en dichas promociones de una compañía, que por cierto, hasta ese momento desconocía su nombre.

Pasaron un par de minutos y siguió con lo mismo, por lo que le insistí que no estaba interesada. Desesperado por la falta de convencimiento me dijo – Algo debe a usted de interesarle-. Yo, un poco molesta por su actitud, le dije -En este momento no me interesa nada en la vida-, esperando que entendiera mi mensaje para terminar la llamada.

-¿Y si no le interesa nada, porqué sigue viviendo?, me preguntó. Sorprendida por su comentario, en ese momento captó mi atención, pues pensé que el joven quería bromear con la situación al ver que sus intentos no iban a ningún lado. “Es algo que le cuestiono a Dios todos los días”, respondí siguiendo su juego.

Para mi sorpresa, el joven promotor de Movistar, nombre de la compañía del que tuve conocimiento después de esa llamada, me informó que hay maneras de terminar con mi vida, a lo que escuchando la bajeza de sus palabras, le manifesté que lo que estaba haciendo era incitar al suicidio y eso era un delito. Al verse acorralado, comenzó a hablar de la

eutanasia, según él, legal en el país, obviamente para justificar la tontería que estaba cometido y, al ver la situación, él mismo dio por terminada la llamada.

No es la primera vez que esto me ocurre o seguramente a usted, hace un año un promotor de viajes me gritó al teléfono acusándome de esconder a mi mamá y evitar que respondiera la llamada para escuchar sus promociones a la playa, sitio que por cierto mi señora madre no gusta de visitar. “Yo sé que ella está ahí, no me la niegues, que me conteste”, me exigió a gritos.

Aunque el tema está parcialmente regulado no existen mecanismos de promoción para evitar este tipo de llamadas o formas de denunciar así que la mayoría hemos soportado alguna vez este tipo de circunstancias.

Por ello, hoy me di a la tarea de buscar un mecanismo de protección a los consumidores para no ser molestados con publicidad no deseada por proveedores, mediante llamadas telefónicas y mensajes de texto o que su información sea utilizada para fines mercadotécnicos o publicitarios.

Para ello debe registrar su número a través de la liga https://repep.profeco.gob.mx/ o al Teléfono del Consumidor (Telcon) 800 962 8000. Yo ya me registré ¿y usted?

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Escrito por Redacción

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