Salen a la luz vicios del aguacate tras récord de exportación al Super Bowl


En enero se romperá el récord de exportaciones de aguacate a Estados Unidos con 125 mil toneladas, 4.4 por ciento más a las 119 mil toneladas registradas en el mismo periodo del año pasado, motivado principalmente por la alta demanda de guacamole, clásico aperitivo para ver el Super Bowl, según lo estimado por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader).

Sin embargo, la cada vez mayor demanda de este fruto en EU y otras partes del mundo, ha traído como consecuencia la invasión de tierras dedicadas a otros fines agrarios y forestales, así como escasez de agua en algunas entidades, lo que ha provocado incluso sismos.

En Jalisco, el segundo estado que más produce aguacate en el país, se han invadido zonas consideradas soporte natural como la Reserva de la Biosfera Sierra de Manantlán, donde las huertas aguacateras aumentan aceleradamente, y se tiene un estimado de 550 hectáreas destinadas a este cultivo.

Rubén Ramírez Villeda, investigador del Centro Universitario de la Costa Sur de la Universidad de Guadalajara, indicó que el ‘revocacionamiento’ ha llevado al uso de al menos 41 productos químicos para combate de plagas y fertilizantes, contra 16 de origen orgánico.

El valor de la producción agrícola de Jalisco supera los 70 mil millones de pesos, y en aras de ese lucrativo negocio, se ha causado una fuerte erosión de suelos, lo que provocó deslaves, como el que el año pasado mató a cinco personas en el municipio de San Gabriel.

Otros efectos se evidencian en los incendios en el sur de Jalisco, donde el cambio de vocación se ha verificado tras los siniestros en terrenos de Tuxpan, Ciudad Guzmán, San Gabriel y Mazamitla.

En días pasados, alcaldes de la zona, como Carlos Hernández, de Teocuitatlán de Corona, explicó que el revocacionamiento de tierras ha ocasionado inundaciones donde antes no se registraban; por su parte, la alcaldesa de Zapotitlán de Vadillo, Guadalupe Díaz, indicó que en su demarcación proliferan los cultivos de aguacate no autorizados.

En el caso de Sayula, el primer edil Óscar Daniel Carrión, refirió que los productores han aprovechado lagunas legales para modificar los usos de suelo, y poco se ha podido hacer para imponer sanciones municipales.

Se acaba el agua

De acuerdo con la organización holandesa Water Footprint Network, “para producir solo un kilogramo de aguacate se requiere de dos mil litros de agua”.

Así, el coordinador Estatal de Protección Civil de Michoacán, Carlos Pedro Mandujano Vázquez, dijo que la explotación excesiva de los mantos acuíferos por parte de la industria aguacatera han generado grandes cavernas y reacomodos en el subsuelo michoacano.

Esto ha propiciado que los sismos se multipliquen en las regiones donde los productores de aguacate extraen desmedidamente agua para regar árboles, “la industria del aguacate consume millones de metros cúbicos de agua diariamente en la entidad”, agregó.

Un estudio realizado por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH) estableció que un árbol de aguacate necesita alrededor de tres veces más volumen de agua para su desarrollo total que la que es utilizada para un árbol de pino.

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