29 mayo, 2026
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Según la NASA, China logró alterar la rotación de la Tierra con la presa más grande del mundo

Internacional

Rotación Tierra China Presa

La ingeniería moderna ha alcanzado una escala sin precedentes, capaz de intervenir en los equilibrios más fundamentales del planeta. En el corazón de China, una megaestructura sobre el río Yangtsé no solo ha transformado la economía regional, sino que, según mediciones de la NASA, ha provocado una modificación física global en la rotación terrestre.

La Presa de las Tres Gargantas, reconocida como la más grande del mundo, aprovecha el caudal del río Azul para generar una cantidad masiva de energía. Con una potencia instalada de 22.500 MW, esta central superó a Itaipú y estableció récords mundiales en 2020, produciendo más energía que el consumo anual de países enteros gracias a sus 32 turbinas principales y un avanzado sistema de elevación de barcos.

El efecto de la masa en el eje terrestre

El geofísico Benjamin Fong Chao, de la NASA, calculó que concentrar 40 billones de litros de agua en esa ubicación tan específica desplaza levemente el eje de la Tierra. Este significativo cambio en la distribución de la masa altera el momento de inercia del planeta, la magnitud física que describe la resistencia de un cuerpo a los cambios en su rotación.

Al elevar tal volumen de agua a 175 metros sobre el nivel del mar, el giro planetario se ralentiza. Este fenómeno aumenta la duración del día en 0,06 microsegundos. Aunque la cifra pueda parecer insignificante, demuestra la notable huella humana en los ciclos planetarios, incluso compitiendo con fuerzas naturales como la atracción de la Luna. En contraste, el devastador tsunami de Indonesia de 2004 aceleró el giro terrestre y redujo la duración del día en 2,68 microsegundos debido a la compactación de las placas tectónicas.

Impacto humano más allá de la presa

La influencia humana incluye también la extracción masiva de aguas subterráneas, una práctica que, según datos científicos, desplazó el eje de rotación de la Tierra unos 80 centímetros entre 1993 y 2010. Estos descubrimientos habían planteado la necesidad de introducir un segundo intercalar negativo en los relojes internacionales para el año 2026. Sin embargo, el deshielo acelerado de los polos está compensando esta variación, posponiendo el ajuste horario hasta 2029.

Pese a su impresionante impacto físico y su capacidad, las Tres Gargantas solo cubren aproximadamente el 1% de la demanda eléctrica total de China. El país ya tiene en marcha la construcción de la central de Medog en el Tíbet, un proyecto que, para el año 2035, se espera que triplique la potencia de la presa actual. La ambición técnica china continúa redefiniendo la relación entre la humanidad y las leyes fundamentales de nuestro planeta.