La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo manifestó que no observa ningún riesgo en que el partido Morena sea catalogado como organización terrorista por parte del gobierno de Estados Unidos. Esta declaración surge a raíz de informes estadounidenses que sugerían posibles nexos entre funcionarios públicos y el narcotráfico, una situación que ha generado amplio debate.
Durante su conferencia de prensa matutina, celebrada en Palacio Nacional, la Jefa del Ejecutivo Federal explicó que la percepción de Morena como un “narcogobierno” proviene principalmente de voces ligadas al antiguo régimen político y de medios de comunicación que ejercen una oposición. Afirmó que este cambio en México, iniciado en 2018, marcó la implementación de un nuevo modelo económico.
La mandataria criticó fuertemente a quienes, según ella, difunden estas acusaciones “mentirosas”. Subrayó que estas narrativas son promovidas por “las plumas del viejo régimen”, desestimando su veracidad y atribuyéndolas a intereses políticos que buscan desestabilizar la transformación actual del país.
En contraste con las imputaciones, Sheinbaum Pardo destacó los resultados de su administración en el combate al crimen organizado. Comparó las cifras de detenciones de líderes criminales con las del sexenio anterior, asegurando que su gobierno ha logrado más aprehensiones significativas y no ha pactado con delincuentes.
Según los datos presentados por la presidenta, en su periodo se han detenido a 672 individuos, de los cuales 56 son considerados líderes relevantes de grupos delictivos. Este número supera las 39 detenciones de líderes relevantes reportadas en el sexenio precedente, un dato que, según Sheinbaum, desmiente cualquier acusación de inacción.
Asimismo, la presidenta abordó la entrega voluntaria a las autoridades estadounidenses del exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, Gerardo Mérida, y del exsecretario de Finanzas, Enrique Díaz Vega. Aseguró que este hecho no representa ningún peligro para su gobierno y se efectuó conforme a los procesos legales.
Otro punto abordado fue la situación en Chihuahua, donde se reportó la colocación de carteles para impedir manifestaciones de Morena. Estas protestas exigían el desafuero de la gobernadora Maru Campos, en relación con la intervención de agentes de la CIA en un operativo antidrogas.
Sheinbaum Pardo calificó estas acciones en Chihuahua como parte del contexto político actual del país. Hizo un llamado enfático a la libertad de expresión y manifestación, instando a todos los gobernadores y gobernadoras a respetar estos derechos fundamentales y garantizar un ambiente de pluralidad.
La presidenta enfatizó que su gobierno promueve la total libertad de reunión y expresión, a diferencia de prácticas anteriores. “Nosotros no detenemos a nadie que sea un dirigente social que se manifiesta”, afirmó, reiterando la importancia de permitir la libre expresión en todo el territorio nacional sin coacciones.







