En un giro preocupante para la estabilidad regional, Israel y Hezbollah protagonizaron un intercambio de ataques que pone en jaque el alto el fuego acordado apenas la semana pasada. Según reportes, Israel lanzó su ofensiva aérea más amplia en todo Líbano tras el disparo de proyectiles por parte de Hezbollah, que acusó a las fuerzas israelíes de violar repetidamente la tregua. Los ataques dejaron al menos 11 fallecidos, según fuentes de la AP.
El alto el fuego, vigente desde el miércoles pasado, pretendía detener más de un año de enfrentamientos entre ambas partes en el marco de un conflicto regional alimentado por la guerra en Gaza. Sin embargo, las acusaciones cruzadas de violaciones han debilitado la tregua. Mientras Israel denuncia que Hezbollah disparó proyectiles hacia Har Dov, la milicia libanesa calificó su ataque como una respuesta defensiva frente a presuntas incursiones israelíes en zonas disputadas como Kfar Shuba.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó los disparos de Hezbollah como una “grave violación” y afirmó que Israel continuará respondiendo a cualquier provocación. Líderes israelíes enfatizaron la necesidad de medidas disuasorias, mientras que desde Líbano se acusa a Israel de haber quebrantado el acuerdo más de 50 veces con ataques y sobrevuelos de drones.
En paralelo, Estados Unidos expresó su inquietud por la fragilidad de la tregua. Aunque públicamente afirmó que el acuerdo sigue vigente, informes indican que funcionarios de la administración Biden han transmitido preocupaciones a Israel, instándolo a evitar una aplicación “demasiado agresiva” del alto el fuego. Según analistas, el desenlace dependerá de la respuesta de Hezbollah a las acciones israelíes, con el riesgo de que el acuerdo colapse por completo.







