Todos nos cansamos señor Murillo Karam


Por Luis Guillermo Hernández Aranda

México ya no puede ser el mismo. La tragedia de Ayotzinapa nos obliga a cambiar. No sólo al gobierno, la transformación debe comenzar en la sociedad. No podemos seguir con piel de elefante, alejados e indiferentes a un crimen de tal magnitud.

Ayotzinapa nos duele. Pero también duele Allende, Coahuila, con sus 300 desaparecidos. Duele Tamaulipas con sus fosas clandestinas en San Fernando. Duelen los miles de ejecutados en todo el país. Los jóvenes asesinados en el Bar Ferrie en Torreón, así como los muertos de Ciudad Juárez.

Ayotzinapa es la última piedra que podemos cargar en el morral, es lo que nos obliga a decir “Ya Basta”. Responsabilizar al gobierno de todos los males es muy cómodo, aunque gran parte de la responsabilidad sea de las autoridades, pero finalmente nosotros los elegimos. Tenemos culpa cuando no acudimos a votar, cuando apostamos por el abstencionismo.

Tenemos algo, o mucho, de culpa cuando como sociedad apostamos por el silencio, cuando fingimos que aquí no pasa nada cuando en realidad las violaciones a los derechos humanos en México siempre han sido la constante.

Ayotzinapa obliga a las autoridades a ser más sensibles al dolor de los padres de los 43 normalistas y de los miles de desaparecidos. Es cierto, trabajar 24 horas sin parar es pesado, pero el Procurador de la República, Jesús Murillo Karam, no puede decir en vivo en plena rueda de prensa y en cadena nacional que ya se “cansó”. Tampoco puede evidenciar que le molesta las preguntas de los reporteros así sean muy críticas o muy tontas. Al ser funcionario público está obligado a responder a todos los cuestionamientos

Porque así como el Procurador dice que está cansado, los padres de los normalistas también lo están de de que nadie les dé una respuesta contundente sobre el destino de sus hijos. Porque finalmente no hay certeza de que los restos óseos encontrados en el río San Juan sean los estudiantes.

Los padres de los miles de muertos en todo el país están cansados de que les criminalicen a sus hijos, como salida fácil de las autoridades para no buscarlos. También estamos cansados de que la clase política tenga tratos con el crimen organizado, que vendan protección a los maleantes y se haga negocios con ellos.

Los ciudadanos estamos cansados de que los impuestos no se traduzcan en obras. De que no se generen los suficientes empleos y que los poco que hay estén mal pagados. También la población ya se cansó de políticos improvisados que ocupan importantes puestos con el único mérito de ser compadre o amigo de quien ostenta el poder.

También genera cansancio que gobernadores endeuden el futuro de varias generaciones y dispongan de los recursos públicos como si fueran de ellos. Señor procurador los mexicanos estamos cansados de la impunidad, de los Arturo Montieles, de los Abarca, de los Salinas de Gortari.

Estamos cansados de que se tarden un mes para dar una respuesta sobre los normalistas desaparecidos. Estamos cansados de que los líderes sindicales se hagan millonarios mientras que los trabajadores que se dicen defender viven en la pobreza.

Los Romero Deschamps, las Elba Esther Gordillo generan cansancio. También los políticos que organizan fiestas con modelos y son pagadas con recursos públicos. Todos estamos cansados.

Ese cansancio nos obligar a cambiar, a reconstruirnos como nación pero la responsabilidad del cambio es todos, no sólo en unos cuantos. Porque como dice Murillo Karam todos estamos cansados.

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