La noche del 2 de abril comenzó como cualquier otra en gran parte del sur de Estados Unidos. Sin embargo, al caer la oscuridad, el cielo comenzó a rugir. En cuestión de minutos, las alertas en los teléfonos móviles comenzaron a sonar: tornados múltiples, granizo gigante y vientos violentos azotaban desde Texas hasta Ohio.
Lo que parecía un evento pasajero se convirtió rápidamente en una de las jornadas más peligrosas del año, dejando a su paso al menos cinco muertos, decenas de heridos y una estela de destrucción.
¿Qué causó esta emergencia climática?
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) emitió una advertencia contundente: condiciones “particularmente peligrosas” afectaban al país con un sistema de tormentas estacionario. El Centro de Predicción de Tormentas advirtió que las lluvias podrían acumular hasta 38 cm en algunas zonas, una cifra que marca un evento de inundación generacional.
La combinación de calor, humedad y frentes fríos desencadenó tormentas severas con tornados que se desplazaron velozmente por estados como Missouri, Arkansas, Tennessee, Kentucky, Indiana e Illinois.
Las víctimas del clima extremo
En Tennessee, cuatro personas perdieron la vida, según el Departamento de Salud estatal. Mientras tanto, en Misuri, el jefe del Distrito de Protección contra Incendios de Whitewater, Garry Moore, murió al intentar asistir a un vehículo atrapado durante la tormenta.
En Kentucky, una mujer resultó gravemente herida al intentar refugiarse en la cochera de una iglesia. Indiana y Arkansas también reportaron heridos por colapsos estructurales y caída de árboles.
Los tornados y los daños en infraestructura
Hasta el 3 de abril por la noche, el NWS había confirmado al menos 19 tornados, con epicentros desde Texas hasta Michigan. El caso más impactante fue el de un tornado EF1 en Vernon, Missouri, que descarriló ocho vagones de tren, afectó hoteles y dejó sin electricidad a miles.
En Arkansas, la gobernadora Sarah Huckabee Sanders declaró estado de emergencia, y un tren de carga también fue arrastrado por los fuertes vientos en zonas rurales. Los daños incluyeron viviendas destrozadas, techos arrancados y árboles caídos.
¿Por qué hay alerta de inundaciones?
El NWS advirtió sobre un riesgo de inundaciones repentinas que afecta a más de 37 millones de personas, desde Texarkana (Texas) hasta Detroit (Michigan). La razón es simple pero peligrosa: las lluvias no se han detenido y se espera que el sistema permanezca estacionario hasta el domingo.
Esto genera una amenaza adicional conocida como “entrenamiento”, cuando las tormentas siguen el mismo camino repetidamente, lo que puede causar acumulaciones letales de agua y desbordes de ríos.
Acciones de emergencia y pronóstico
Los gobernadores de Arkansas, Kentucky, Tennessee y Wisconsin han emitido declaraciones de emergencia, movilizando recursos estatales. En Missouri, se activó la Guardia Nacional. Por su parte, la FEMA evalúa la posibilidad de declarar desastre federal.
El pronóstico no es alentador. Se prevé que las tormentas continúen hasta el domingo, con posibles nuevos tornados, granizo gigante y lluvias intensas. Zonas como el valle del Mississippi y la Interestatal 40 en Tennessee enfrentan riesgos extremos.







