Trabajando juntas


En el tintero

Por Jessica Rosales

Confieso que era una escéptica sobre las decenas de foros de consulta que han organizado los gobiernos municipal, estatal o federal; organismos, instituciones y legisladores.

Me preguntaba ¿para qué pedir la opinión de tanta gente sobre determinado tema, si al final las autoridades deben de ser los suficientemente capaces de entender qué piensa y necesita nuestra sociedad? Y al final, deciden lo que ellos quieren.

“Mujeres trabajando juntas por la transformación de México”, el foro de consulta estatal para la elaboración del Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres 2019-2024 se efectuó el pasado miércoles en la ciudad de Saltillo. Estuvo presidido por el Secretario de Gobierno, José María Fraustro Siller, con la participación de la titular del Instituto Nacional de las Mujeres, Nadine Flora Gasman Zylbermann.

Con la gran visión también de la directora del Instituto Coahuilense de las Mujeres, Katy Salinas Pérez, la actividad contó con la participación de féminas de todas las edades y sectores del ámbito empresarial, social y político; amas de casa, profesionistas, estudiantes, emprendedoras, servidoras públicas y de comunidades indígenas, todas con algo en común: interesadas en trabajar juntas para construir puentes hacia un mundo mejor.

La mesa en la que participé no dejaba de sonar interesante “Mujeres en la toma de decisiones”. Tenía tanto que decir y aportar sobre los obstáculos a los que nos enfrentamos desde el punto de vista personal, familiar y laboral; pero había mucho más que escuchar.

Esa mujer que no había tenido oportunidades de estudio y que por las tradiciones de su comunidad no sabía siquiera qué significaba tener el derecho a opinar se sintió con los mismos problemas que la profesionista, la que lo tuvo todo, la que enfrenta también, sólo por el hecho de ser mujer, discriminación y exclusión laboral.

Y aunque la ama de casa, la que no trabaja ni tiene posibilidades de aportar económicamente no tiene el derecho a opinar; tampoco lo tiene la que trabaja, la jefa de familia, la que lleva el sustento al hogar; porque a ambas les enseñaron que al hombre de la casa no se le debe cuestionar.

Las mujeres en el deporte, jóvenes o veteranas, también son discriminadas y excluidas de las competencias, porque se piensa que los hombres son mejores, pese a que las rutinas de entrenamiento demuestren lo contrario; y que, pese a ello, son mujeres que logran escalar.

Las servidoras públicas ganan menos que los hombres por realizar la misma actividad y las directoras o jefas de área no tienen el respeto de los subordinados y sus ordenes no se acatan, ¿por qué una mujer nos va a mandar? Siempre es la típica frase a escuchar.

Tres causas prevalecieron en los ejercicios que se realizaron: El machismo, los estereotipos y la violencia. Todas son armas poderosas construidas en el pasado, pero que siguen incidiendo en nuestra sociedad.

La importancia de este foro no concluye con esta actividad, el Gobierno de Coahuila contempla acciones y políticas públicas a corto plazo. Pronto presentará una Ley de Jefas de Familia, para apoyar aquellas que llevan el sustento, y otra de paternidad responsable para que el hombre también cumpla con sus obligaciones en el hogar.

El foro nos permitió ver a mujeres escuchando a mujeres con distintas circunstancias, pero con las mismas problemáticas. También concluimos con que nos falta “sororidad”, que se refiere a la hermandad entre féminas para apoyar causas y objetivos, se trata de solidaridad, pues ya es momento de dejar de estar buscándonos pisotear. Si la fuerza no se construye entre nosotras ¿cómo esperamos avanzar?

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