Cada año, miles de motociclistas se dan cita en Acapulco para celebrar el Acamoto, una concentración que mezcla pasión por las motos, fiestas callejeras y acrobacias que muchas veces terminan mal. En su edición 2025, lo que debía ser un fin de semana de fiesta, terminó en tragedia con al menos siete personas muertas y una ciudad completamente colapsada.
Viernes negro en la Costera Miguel Alemán
El evento oficialmente comenzó el viernes 16 de mayo, pero desde el jueves ya se reportaban los primeros incidentes. Dos motociclistas murieron en la Autopista del Sol, cuando se dirigían al puerto. Esa fue la primera señal de que algo iba mal.
El viernes, la situación empeoró. En plena Costera Miguel Alemán, tres personas perdieron la vida en diferentes accidentes. Uno de ellos ocurrió cuando una motocicleta perdió el control durante una acrobacia y arrolló a una mujer. Las redes sociales se inundaron de videos que mostraban a los asistentes grabando más que auxiliando.
Más muertes y basura: el saldo del fin de semana
El sábado y domingo no fueron diferentes. Otra mujer y un hombre murieron tras un incidente que, según testigos, fue causado por una combinación de exceso de velocidad y consumo de alcohol. Las ambulancias tardaron en llegar debido al tráfico y el caos vial generado por el evento.
A pesar de la tragedia, muchos motociclistas continuaron con la celebración. La ciudad amanecía cada día con toneladas de basura regadas por las calles. La Costera Miguel Alemán, ícono turístico de Acapulco, se convirtió en un basurero. Videos de bolsas rotas, botellas de licor, cascos tirados y comida descompuesta se volvieron virales.
¿Festejo o amenaza para Acapulco?
El Acamoto ha sido polémico desde hace años. Mientras que para algunos representa libertad, comunidad biker y derrama económica, para otros es sinónimo de caos, peligro y falta de control. Este 2025, la balanza parece inclinarse hacia el desastre. Siete muertos, múltiples heridos, basura por montones y un turismo alarmado por lo que vivieron.
Las autoridades locales, hasta ahora, han lanzado comunicados ambiguos, lamentando las muertes pero sin ofrecer soluciones contundentes. La ciudadanía exige mayor regulación o incluso la cancelación del evento.







