15 mayo, 2026
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Tres lugares emblemáticos en la visita de Donald Trump a China, seleccionados por Xi Jinping

Internacional

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La primera visita de un líder estadounidense a China en casi diez años fue un evento diplomático de gran magnitud. El gobierno de Pekín desplegó la alfombra roja, llevando al entonces presidente Donald Trump a algunos de los lugares más históricos y simbólicos del país.

Para China, la cuidada coreografía de esta visita fue una oportunidad clave para proyectar su poderío cultural y su milenaria historia, demostrando que sus puertas están abiertas a los visitantes en el escenario global.

El Gran Salón del Pueblo: corazón político

En una ceremonia de bienvenida oficial, el Gran Salón del Pueblo fue el escenario donde Trump fue recibido con una banda militar y niños ondeando banderas. Este imponente edificio estatal, situado al oeste de la plaza de Tiananmen, es la sede de la Asamblea Popular Nacional de China y es frecuentemente utilizado para acoger a líderes internacionales.

Inaugurado en 1959 como parte de los “Diez Grandes Edificios” que conmemoraron el décimo aniversario de la República Popular China, el complejo alberga cientos de salas y oficinas. Su auditorio principal tiene capacidad para más de 10.000 personas, mientras que el salón de banquetes de Estado puede atender a 5.000 comensales simultáneamente.

El Templo del Cielo: herencia imperial

Tras las conversaciones bilaterales, los mandatarios recorrieron el Templo del Cielo, un complejo imperial de 600 años de antigüedad que Trump describió como un “magnífico lugar”. Así, se convirtió en el segundo presidente estadounidense en funciones en visitar el sitio, después de Gerald Ford en 1975.

La disposición de sus 92 edificios, en medio de jardines y bosques, simboliza la intrincada relación entre la Tierra y el Cielo. Históricamente, los emperadores de las dinastías Ming y Qing realizaban aquí sacrificios y oraciones para asegurar cosechas abundantes, lo que refleja la creencia en la conexión divina de los gobernantes chinos.

Zhongnanhai: el epicentro del poder

En el segundo día de la cumbre, Xi Jinping y Trump participaron en una “foto de la amistad” y se dieron la mano en Zhongnanhai, un antiguo jardín imperial adyacente a la Ciudad Prohibida, en el corazón de Pekín. Un letrero a la entrada proclama: “¡Viva el gran Partido Comunista de China!”.

Este complejo, fuertemente custodiado y conocido por su hermetismo, alberga las oficinas y residencias de los máximos líderes chinos. Recibir una invitación a este lugar es, para los dignatarios extranjeros, un gesto de gran cercanía y reconocimiento por parte del gobierno chino, subrayando la importancia de la visita de Trump.