6 mayo, 2026
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Un picasso de US$1 millón se vendió por tan solo US$117 en sorteo

Cultura

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Una obra del renombrado artista español Pablo Picasso, estimada en más de un millón de dólares, fue adquirida por el precio de una simple cena en París. Este excepcional evento se llevó a cabo a través de un sorteo benéfico que capturó la atención de amantes del arte de todo el mundo.

Ari Hodara, un parisino aficionado al arte y vendedor de software, resultó ser el afortunado ganador del concurso “1 Picasso por 100 euros”. Se llevó a casa la pieza de 1941, una “gouache” titulada “Tête de Femme”, por el módico precio de su boleto.

En total, se vendieron 120.000 boletos para esta iniciativa, con una recaudación destinada íntegramente a la Fundación para la Investigación del Alzheimer. Los fondos apoyarán valiosos proyectos de investigación clínica sobre esta enfermedad en toda Europa, combinando arte y filantropía.

Hodara, quien compró el boleto ganador (el número 94.715) el pasado fin de semana, se mostró incrédulo al enterarse de que ahora poseía una obra de Picasso. Inicialmente, pensó que se trataba de una broma o un intento de “phishing”, revelando la magnitud de su sorpresa.

El ganador aún no ha decidido si mantendrá la obra en su hogar o la expondrá. Por el momento, la valiosa pieza permanecerá resguardada en la bóveda de Christie’s, la prestigiosa casa de subastas que organizó este sorteo único en su tipo.

Esta es la tercera edición de la exitosa campaña “1 Picasso por 100 euros”. Las ediciones anteriores apoyaron la preservación de Tiro en Líbano en 2013 y programas de acceso a agua potable e higiene durante la pandemia de covid-19 en 2020.

Olivier Widmaier Picasso, nieto del artista, destacó que “Tête de Femme” fue creada en el mismo estudio donde su abuelo pintó el “Guernica”. También afirmó que la obra está infravalorada y vale “mucho más de US$ 1 millón”, convirtiéndola en un premio extraordinario.

La Opera Gallery, donante de la pintura, señaló que Picasso la creó en París durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. La obra, con sus 38×25 cm y tonos grises, refleja la introspección del artista y su inconfundible estilo cubista, con una expresión intencionadamente distorsionada.

Widmaier Picasso expresó su convicción de que su abuelo habría apoyado esta moderna visión de la beneficencia. Creía que Picasso, siendo un pionero, se habría interesado en involucrarse en proyectos novedosos como este, que combinan el arte con causas humanitarias.

El nieto del artista recalcó que el ganador tiene total libertad sobre la obra, ya sea para conservarla, exponerla o incluso revenderla. Esta filosofía, según Widmaier Picasso, honra la forma en que su abuelo solía regalar sus propias creaciones.