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Uno de los nuestros

Por: Fernando Ramírez Guzmán

Partió. No sé si antes de tiempo, pero hoy tengo la convicción de que así lo dispuso el Creador. Ahora está en un mejor lugar. Afortunadamente tuvimos la oportunidad de despedirlo, de decirle lo mucho que lo queremos, y de lo tanto que había que agradecerle.

Cómo papá, fue siempre amoroso, entregado, de trato cálido. Supo compensar su ausencia, debido a la trayectoria política que consolidó en la capital del país, obsequiándonos fines de semana inigualables.

Se encargó de que en casa, además del pan en la mesa, no faltarán los libros (los grandes clásicos de la literatura mundial) y la música. Somos una familia melómana gracias a usted. Vivimos grandes momentos alrededor de la consola de toca discos de vinilo, o más recientemente, en torno a Alexa y a las múltiples complacencias musicales que cada uno de nosotros pedía para el deleite de todos. ¿Recuerda, por cierto, un par de días antes de su partida, le pedimos canciones de Los Panchos y Los Dandys? Con gran felicidad se animó a cantar algunas estrofas.

También nos fomentó el deporte. Hace muchos años, cuando los Pumas de la UNAM visitaron Durango, nos llevó siendo muy pequeños. Tuvimos la oportunidad de saludar aquellos jugadores melenudos, que ya de cerquita, algo de miedo nos transmitieron: Leonardo Cuellar, Evanivaldo Castro “Cabiño”, “Pareja López”, “La Cobra” Muñante. Sin embargo, fue el América del que nos hicimos seguidores. Nos contagió la enfermedad del americanismo. Aunque muchos años más tarde, usted y mis hermanos se volvieron Santistas. De lo poco que tendría yo que reprocharle. Bueno, y Memo que es de los Pumas, hasta la fecha.

Como político, no pienso ahondar en su exitosa trayectoria ya reseñada ampliamente en otros espacios, pero recuerdo el momento más significativo, cuando fue designado candidato a la gubernatura de Durango. El cartonista Adolfo Villanueva editorializó la decisión del PRI nacional dibujando un “pajarito” en la sección editorial de El Sol de Durango.

Como candidato tuvo la oportunidad de recorrer todo el estado y conocer de manera directa las inquietudes y necesidades de la ciudadanía. El triunfo en las urnas se pretendió empañar por una parte de la extrema derecha local cuando quisieron instalar la versión peregrina de un supuesto fraude electoral. La realidad de las cosas es que el PAN, alentado por el arzobispo, Don Antonio López Aviña, intentó poner en práctica la llamada Concertación, es decir, negociar con el presidente Miguel de la Madrid y su férreo secretario de Gobernación, el hoy flamante director de la CFE, Manuel Bartlett, el entregar a los azules la plaza de Durango. Sin embargo, quien fuera el candidato blanquiazul, Don Rodolfo Elizondo Torres, siempre reconoció, en público y en privado, antes y hasta la fecha, que el resultado no le fue favorable.

Como gobernador fue un gran impulsor del deporte, construyendo un gran número de unidades deportivas. Afrontó el problema de la carestía del agua con el programa “Agua para todos”, generando una importante infraestructura hidráulica, como la canalización de la Acequia Grande y la construcción de presas. Tuvo la oportunidad de introducir la conectividad con una obra de gran aliento: la autopista Durango – Gómez Palacio. Gestionó la visita del Papa Juan Pablo II, que causó la alegría de toda la sociedad duranguense. Sobre todo de las señoras de la extrema derecha que antes se habían manifestado en las calles con una imaginativa marcha haciendo sonar sus cacerolas, fueron quienes más disfrutaron la visita del Santo Padre.

Como líder obrero realizó una labor sobre la cual no pocos trabajadores, sindicalizados por la CTM, aún le agradecen y le recuerdan con aprecio. Aunque también en esa central obrera conoció la traición y la mezquindad de personajes mal nacidos que han hecho del servilismo y la genuflexión una muy cuestionable manera de vivir. Recuerdo su expresión: “no hay que hacer grandes a los pendejos”, por eso no me extiendo en ese punto.

Supo ser amigo de sus amigos y, sobre todo, un muy orgulloso egresado del Instituto Juárez. Pero sobre todo supo ser, como decía su lema de campaña: “Uno de nosotros”.

Papá: mi agradecimiento eterno y la seguridad de que habremos de mantener, todos en casa, su recuerdo perenne en nuestros corazones.

La historia y la memoria colectiva del pueblo de Durango lo habrán de colocar en el lugar que se merece. Que muy seguramente será al lado de otras mujeres y hombres ilustres que han dado tanto en favor de la trascendencia de nuestro Durango.

@ferramirezguz

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Escrito por Redacción

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