Max Verstappen finalmente habló sobre la reciente salida de Christian Horner como jefe del equipo Red Bull, minimizando cualquier posible impacto de este cambio en su permanencia a largo plazo con la escudería. Durante una conferencia previa al Gran Premio de Bélgica, el piloto neerlandés aseguró que la decisión de los accionistas de remover a Horner, tras 20 años al frente del equipo, no condiciona su futuro inmediato ni sus objetivos profesionales.
“Las personas pueden tener diferencias de opinión, eso es natural. Lo importante ahora es seguir trabajando para hacer el coche más rápido”, comentó Verstappen, señalando que el enfoque está puesto tanto en mejorar el rendimiento actual como en el desarrollo del monoplaza para 2026, año clave por la implementación de nuevas regulaciones.
La salida de Horner, en medio de una caída de rendimiento y tensiones internas, se dio luego de que perdiera el respaldo de los accionistas, quienes nombraron a Laurent Mekies como su sucesor. Verstappen indicó que fue informado por los directivos medio día antes del anuncio público y valoró la transparencia del proceso.
Sobre su relación personal con Horner, el tricampeón del mundo aseguró que no ha cambiado y calificó los años compartidos como parte de una segunda familia. Respecto a Mekies, destacó su motivación, inteligencia y experiencia en distintas áreas del paddock, lo que considera un activo para el futuro del equipo.
Al ser cuestionado nuevamente sobre su continuidad en Red Bull, respondió con ironía: “También existe la posibilidad de que no me despierte mañana… la vida es impredecible”, aunque reiteró su deseo de seguir corriendo con la escudería hasta el final de su carrera, según lo pactado en su contrato vigente hasta 2028.







