¿Y si volvemos al ser humano?


Por Luis Guillermo Hernández Aranda

Mucho se ha dicho de la tragedia que enlutó no sólo al colegio Cervantes, a Torreón, sino a todo el país. Las noticias son abundantes y el ruido en las redes sociales es demasiado.

En este escenario vale la pena tomarse un respiro, hacer una pausa y reflexionar sobre qué estamos haciendo como sociedad. Más allá de las causas que originaron esta tragedia y de la cual ya han informado las autoridades es necesario reflexionar: ¿cómo vivimos?, ¿qué tanto tiempo pasamos con nuestras familias?, ¿cómo estamos educando a nuestros hijos?, ¿Inculcamos el valor y respeto por la autoridad?, ¿cuáles son nuestras prioridades?

Paradójicamente la tecnología no ha convertido en seres aislados. El internet nos ha abierto las puertas del mundo al mismo tiempo que nos ha condenado a la soledad de un cuarto o lo que es peor a la de un teléfono celular.

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Posted by Luis Guillermo Digital on Friday, January 17, 2020

Si usted, al igual que yo, rebasa los 40 años seguramente recordará las comidas en casa donde diariamente usted como niño platicaba a sus padres como le había ido a la escuela. Al mismo tiempo que pedía que “por favor” le pasaron las tortillas o le dieran más sopa. Platicaba del equipo de fútbol favorito, de película o simplemente de su día.

 

Ahora es distinto. La imagen más común es la de una ver una familia donde no comen todos sus integrantes juntos, cada quien lo hace en diferente horario como consecuencia de sus ocupaciones. O lo que es peor sí coinciden en la mesa no platican entre ellos. Los niños tienen en la mano un celular o una Tablet, al mismo tiempo que sus padres también están inmersos en las redes sociales.


Somos una sociedad globalizada, conectada pero al mismo tiempo aislada, incapaces de generar empatía confianza y cariño con el otro, así sean nuestros hijos, porque creemos que ser buen padre es trabajar más de 10 horas, llevar dinero suficiente a la casa y lo menos importante es sentarnos con ellos a platicar.

El shock de la tragedia nos lleva a buscar culpables los cuales nos permitan permanecer en nuestra zona de confort y no cambiar nuestros hábitos.

La tecnología es una gran herramienta pero nunca va a sustituir a la calidez de un abrazo.

El espejo de lo que ocurrió en el colegio Cervantes es muy fuerte pero no debemos cerrar los ojos ante esta realidad. Todos somos responsables de historias de este tipo, en México diariamente un menor comete un homicidio así que vale la pena preguntarnos ¿cómo estamos educando a nuestros hijos?, ¿cuándo fue la última vez que los abrazamos o que platicamos con ellos?

No cerremos los ojos y no nos aislemos en la pantalla de un celular, mejor apostemos al diálogo con el otro, al interés, a la empatía…en fin volvamos a ser humanos.

@lharanda

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