La violencia en Sinaloa ha alcanzado un nuevo nivel con la narcoguerra entre Los Chapitos y el Mayo. En Mazatlán, hombres armados del Cártel de Sinaloa han comenzado a reclutar civiles en centros de rehabilitación, ofreciendo 15 mil pesos mensuales por unirse a sus filas. En Pertenecer Mazatlán, 16 personas aceptaron esta “oferta”, sumándose a un total de 31 reclutados en cinco anexos de la ciudad.
Desde el inicio del conflicto en septiembre, los enfrentamientos han dejado 550 muertos y más de 695 denuncias por desaparición forzada, reflejando la brutalidad de esta disputa interna. La fiscal Zulema Sánchez Kondo confirmó el reclutamiento y aseguró que los internos se unieron “voluntariamente”, aunque se ha abierto una investigación por privación ilegal de la libertad.
Centros como Pertenecer Matriz, Abad y CRADH han sido señalados como puntos de reclutamiento. En respuesta, la Policía de Investigación ha comenzado a recabar información sobre los reclutados y los grupos delictivos involucrados.
Pese a estos hechos, el gobernador Rubén Rocha Moya minimizó la violencia en la región, calificando a Mazatlán como una ciudad “blindada”. Destacó los esfuerzos de seguridad, en particular la presencia de Omar García Harfuch y fuerzas federales, aunque las cifras y la realidad en el terreno cuenten otra historia.







