Millones de personas en Chile enfrentaron este martes uno de los apagones más grandes en la historia del país, dejando a casi el 90% de la población sin electricidad. Desde las primeras horas de la tarde, ciudades enteras quedaron en la penumbra, con el transporte paralizado y los servicios de comunicación fuera de servicio.
El Gobierno declaró estado de emergencia y estableció un toque de queda nocturno, desplegando efectivos militares para mantener el orden. “Nuestra prioridad es garantizar la seguridad de las personas”, afirmó la ministra del Interior, Carolina Tohá, al anunciar las medidas.
Los efectos del apagón se sintieron en todo el país: la telefonía móvil colapsó, hospitales y oficinas públicas dependieron de generadores de emergencia, y las estaciones de bombeo dejaron a algunas localidades sin agua potable. La industria minera, vital para la economía chilena, suspendió operaciones temporalmente en varias de sus plantas, incluidas algunas de Codelco, la mayor productora de cobre del mundo.
En Santiago, el metro detuvo su funcionamiento, atrapando a cientos de pasajeros en los vagones y obligando a las autoridades a evacuar estaciones. Calles y carreteras quedaron colapsadas debido a la falta de semáforos y el cierre de estaciones de servicio. “Todo se detuvo, hay caos”, expresó Jorge Calderón, residente de la capital.
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— MentalCrash (@MissMentalCrash) February 26, 2025
¿Qué originó el apagón?
El Coordinador Eléctrico Nacional informó que la crisis comenzó con una falla en una línea de transmisión de alta tensión que conecta el desierto de Atacama con Santiago. Esto provocó una reacción en cadena de sobrecargas y cierres de plantas, dejando sin luz a más del 90% de la población. Aunque la causa exacta sigue bajo investigación, las autoridades descartaron que se tratara de un ataque informático o sabotaje.
Después de siete horas de oscuridad, el suministro eléctrico comenzó a restablecerse progresivamente. El presidente Gabriel Boric confirmó que para las 23:00 horas, la mitad de los hogares afectados ya contaban con electricidad. En un mensaje televisado, el mandatario expresó su molestia ante la situación: “Lo ocurrido hoy es indignante. No es aceptable que una o varias empresas afecten la vida diaria de millones de chilenos”.
Un país en incertidumbre
La crisis energética golpeó a Chile en medio del verano austral, aumentando la preocupación entre la población que depende de la electricidad para refrigeración y ventilación. En la Plaza de Armas de Santiago, ciudadanos salieron con linternas y velas, mientras en Valparaíso y Concepción se registraron problemas de tráfico y largas filas en supermercados.
El ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, instó a la población a no movilizarse hasta que el servicio se estabilice. En tanto, el aeropuerto de la capital opera con energía de emergencia, aunque algunos vuelos han sido retrasados.
Las autoridades han asegurado que trabajarán para determinar las responsabilidades del fallo y evitar que una situación similar vuelva a ocurrir. Chile, un país que se extiende por más de 4.300 kilómetros, enfrenta ahora el desafío de recuperar la normalidad tras esta histórica interrupción del servicio eléctrico.







