17 junio, 2026
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México ajusta su rumbo económico: previsiones 2025

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México ajusta su rumbo económico: previsiones 2025

En el corazón de la Ciudad de México, en una sala de juntas iluminada por la tenue luz del amanecer, la presidenta Claudia Sheinbaum revisaba los últimos informes económicos. Las cifras no mentían: la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) había ajustado la previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2025 a un rango de 1.5% a 2.3%, una disminución notable respecto al 2%-3% estimado anteriormente.

La causa principal de este ajuste era la creciente incertidumbre en torno a las políticas comerciales de Estados Unidos. El presidente estadounidense, Donald Trump, había anunciado una nueva ronda de aranceles que amenazaban con impactar significativamente las exportaciones mexicanas. Sectores clave como el automotriz y el siderúrgico se encontraban en la línea de fuego, lo que generaba preocupación en el gobierno mexicano.

Mientras tanto, en una fábrica de autopartes en Monterrey, los trabajadores compartían su inquietud durante el almuerzo. “Si estos aranceles se imponen, nuestras exportaciones a Estados Unidos se verán afectadas y eso podría significar menos horas de trabajo para nosotros”, comentaba José, un operario con más de una década en la empresa.

La SHCP reconoció que, además de la incertidumbre comercial, factores internos como la debilidad en la inversión residencial y choques de oferta desde el año anterior habían contribuido a la revisión a la baja del crecimiento. Sin embargo, el gobierno mantenía una perspectiva optimista, confiando en que el consumo interno y la inversión en sectores estratégicos sostendrían la economía. 

En un mercado de Oaxaca, Doña María, vendedora de textiles, reflejaba esta confianza. “La gente sigue comprando, quizás con más cautela, pero nuestras tradiciones y productos siguen siendo valorados”, afirmaba mientras atendía a turistas nacionales e internacionales.

Para enfrentar estos desafíos, la administración de Sheinbaum implementó una política fiscal prudente. Se proyectó que los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se situarían entre el 3.9% y 4.0% del PIB en 2025, con una reducción prevista a 3.2%-3.5% en 2026. Estas medidas buscaban mantener la deuda pública en niveles sostenibles y fortalecer la confianza en la estabilidad macroeconómica del país.

En una conferencia de prensa, la presidenta Sheinbaum enfatizó:

“No entraremos en una guerra de aranceles con Estados Unidos. Nuestro enfoque es mantener la estabilidad y buscar soluciones diplomáticas que beneficien a ambas naciones”.

Además, el gobierno apostó por programas sociales e inversiones en infraestructura y transición energética. Estas iniciativas no solo buscaban estimular el crecimiento económico, sino también mejorar el bienestar de la población y fomentar un desarrollo sostenible.

En una comunidad rural de Chiapas, la implementación de proyectos de energía solar trajo esperanza a los habitantes. Don Roberto, líder comunitario, expresaba:

“Estas inversiones no solo nos brindan electricidad, sino también oportunidades de empleo y desarrollo para nuestros jóvenes”.

A pesar de los desafíos, la administración de Sheinbaum se mantuvo firme en su compromiso de navegar las aguas turbulentas de la economía global con prudencia y visión de futuro, buscando siempre el bienestar de todos los mexicanos.