En un hecho sin precedentes, casi 2,000 miembros de la academia de ciencias más prestigiosa de EE.UU., establecida por el Congreso hace más de 150 años, han alzado la voz contra las políticas del gobierno de Donald Trump. Denuncian ataques directos a la ciencia, a la libertad académica y a la investigación, mientras universidades de renombre como Harvard y Columbia también se suman a la resistencia.
Harvard y Columbia enfrentan amenazas federales
La Universidad de Harvard, bastión de la academia estadounidense, enfrenta la amenaza de perder hasta 6,000 millones de dólares en fondos federales. La Casa Blanca busca presionar a la institución para cesar a líderes de su Instituto de Estudios de Medio Oriente. Mientras tanto, la Universidad de Columbia ha aceptado colocar su departamento de estudios de Medio Oriente bajo supervisión federal por cinco años tras el riesgo de perder 400 millones en financiamiento.
Científicos denuncian censura y recortes
En un movimiento histórico, más de 1,900 científicos e investigadores han firmado una carta pública denunciando la censura y el temor creciente en la comunidad académica. Según el documento, muchos investigadores han optado por retirar sus nombres de publicaciones, evitar términos como “cambio climático” en solicitudes de fondos y abandonar estudios para no ser vetados por agencias federales.
Protestas masivas en todo el país
Las protestas contra las políticas de Trump se han extendido a otros sectores. Más de 450 mitines fueron organizados por trabajadores del servicio postal en rechazo a la privatización. En estados como Indiana, legisladores republicanos han enfrentado la furia de sus electores en foros públicos con gritos de “hagan su chamba“. Incluso congresistas demócratas han sido increpados por la falta de acción ante la ofensiva de la derecha.
“La voz de la ciencia no debe ser silenciada”
El reconocido periodista Dan Rather ha advertido que, aunque las protestas contra Trump aún no alcanzan la magnitud de las movilizaciones contra la guerra de Vietnam, están creciendo rápidamente. La Asociación Bibliotecaria Americana también se ha sumado a la lucha denunciando los recortes que afectan a bibliotecas públicas en todo el país.
Hollywood y las artes se suman a la resistencia
Figuras como Jane Fonda, Michael Moore y Tom Morello han hecho un llamado público a defender la libertad de expresión y resistir los recortes de Trump al sector cultural. Cientos de artistas plásticos, dramaturgos y coreógrafos también han alzado la voz contra las restricciones al financiamiento del arte que no sea considerado “patriótico” por el gobierno.
La lucha por la democracia y la libertad académica
Michael Roth, presidente de la Universidad Wesleyan, ha instado a la comunidad educativa a no guardar silencio ante los ataques a la ciencia y la libertad académica.
“No debemos sacrificar la libertad académica a cambio de logros a corto plazo”, enfatizó en una carta pública.
A medida que las protestas aumentan y los sectores académicos, científicos y culturales se organizan, el futuro de la ciencia y la educación en EE.UU. está en juego.







