26 mayo, 2026
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Ángela Aguilar revela que ya no puede ir al súper por ansiedad

Espectáculos

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A simple vista, Ángela Aguilar parece tenerlo todo: talento, fama, una familia sólida y una historia musical que la respalda desde pequeña. Pero detrás de los reflectores, la joven cantante atraviesa una batalla que pocos imaginan: la ansiedad.

Durante una entrevista reciente con Ventaneando, Ángela habló con el corazón abierto y reveló cómo la exposición pública ha impactado su salud emocional. Lo que para muchos es una simple salida al supermercado, para ella se convirtió en una fuente de temor y angustia.

“Recientemente me ha causado mucha ansiedad salir al público… veía a mucha gente que me grababa en los pasillos. No era una selfie, era como si me espiaran”, confesó.

La ansiedad, una carga inesperada

Ángela compartió que ha perdido 10 kilos debido a los efectos de la ansiedad. Aunque siempre fue una persona que disfrutaba hacer sus compras sola, relajada y sin maquillaje, notó que ese espacio personal fue invadido. La incomodidad escaló al punto de experimentar ataques de pánico.

“Me sentía observada, grabada sin mi permiso. La gente ya no pide una foto, solo sacan el celular y te filman como si no fueras humano”, comentó.

Una vida pública desde la infancia

Ángela ha crecido en el ojo público. Hija de Pepe Aguilar, su vida siempre ha estado ligada a los escenarios y a la fama. Sin embargo, confiesa que nunca antes había sentido este nivel de ansiedad en los espacios cotidianos.

“Antes no tenía eso, estaba muy tranquila. Ahorita sí me da miedo porque la gente es muy cruel, agresiva y ni me conocen”, lamentó.

Incluso su esposo, Christian Nodal, enfrenta dificultades similares, aunque él no puede pasar desapercibido fácilmente por los tatuajes que cubren su cuerpo. A pesar de todo, Ángela encuentra en él y en su familia un refugio que la ayuda a seguir adelante.

Terapia, amor y esperanza

Actualmente, Ángela está recibiendo terapia psicológica con la esperanza de volver a disfrutar de su independencia, especialmente de esas actividades que solía amar, como ir al súper. Aunque admite que ha sido un proceso difícil, no pierde la fe en su recuperación emocional.

“Estoy venciendo mis miedos y siguiendo mis sueños. Sigo siendo muy bendecida”, aseguró con una sonrisa tímida pero sincera.

Redes sociales y hate: otra cara de la moneda

Además de la ansiedad provocada por los encuentros en público, Ángela también reconoce el daño que le ha causado el odio en redes sociales. Aunque procura no enterarse de los comentarios negativos, sabe que el juicio virtual puede ser despiadado.

No obstante, su mensaje es claro: no se rinde. Está luchando por reencontrarse con esa versión de sí misma que caminaba libre, sin temor, por los pasillos del supermercado.