El 9 de junio de 2025, el barco Madleen, operado por la Coalición de la Flotilla de la Libertad, fue interceptado por la Armada israelí en aguas internacionales mientras se dirigía a Gaza con ayuda humanitaria. A bordo viajaban activistas internacionales, entre ellos la defensora climática sueca Greta Thunberg, quienes buscaban aliviar la crisis humanitaria en la región.
Israel justificó la intervención como parte de su bloqueo naval a Gaza, implementado desde 2007 para evitar el ingreso de armas a grupos como Hamas. El ministro de Defensa, Israel Katz, ordenó mostrar a los activistas videos del ataque del 7 de octubre de 2023, buscando evidenciar las amenazas de Hamas. Sin embargo, esta medida fue criticada por organizaciones internacionales como una violación del derecho internacional y un acto de represión contra la ayuda humanitaria.
La comunidad internacional reaccionó con preocupación. Francia y España ofrecieron apoyo consular a sus ciudadanos detenidos, mientras que Amnistía Internacional calificó la interceptación como un “secuestro ilegal”. Por su parte, Greta Thunberg, tras ser deportada a París, reiteró su apoyo a Gaza y criticó la “impunidad” de Israel en este tipo de acciones.
El Madleen transportaba suministros básicos como arroz, fórmula para bebés, pañales y material médico. Israel alegó que estos productos serían entregados a Gaza a través de canales oficiales, pero la Coalición de la Flotilla de la Libertad denunció la confiscación de la carga como un acto de “piratería”.
Ocho activistas permanecen detenidos en Israel, enfrentando posibles procesos judiciales. Este incidente reaviva el debate sobre el bloqueo a Gaza y la necesidad de garantizar el acceso humanitario sin restricciones. Organizaciones internacionales y gobiernos continúan exigiendo el fin de las políticas que agravan la crisis humanitaria en la región.







