Las fuertes lluvias que han afectado a Perú en las últimas semanas han dejado un saldo devastador, con al menos 92 personas muertas y más de 23 mil afectados por inundaciones, deslaves y daños severos a viviendas e infraestructuras en distintas regiones del país.
El impacto ha sido especialmente grave en zonas andinas y amazónicas, donde la topografía y la acumulación de agua han agravado las consecuencias del temporal.
En varias provincias, carreteras principales han quedado destruidas, puentes colapsados y comunidades enteras aisladas, dificultando las labores de rescate y asistencia humanitaria.
Las autoridades peruanas han declarado estado de emergencia en múltiples distritos, y equipos de protección civil, bomberos y militares trabajan sin descanso para evacuar a personas en riesgo, distribuir alimentos y agua potable, y restablecer los servicios básicos que han quedado interrumpidos por el temporal.
Además de las pérdidas humanas y materiales, las lluvias han generado un panorama crítico para la movilidad y la economía local. Muchos agricultores han perdido cultivos y ganado, mientras que negocios y comercios permanecen cerrados debido a daños estructurales y falta de electricidad. Las escuelas y centros de salud también se han visto afectados, dificultando la atención a los más vulnerables.







