19 mayo, 2026
Trending:

Italia se consolida como destino predilecto para los ultrarricos por sus ventajas fiscales

Internacional

italia

Italia ha emergido como un destino cada vez más atractivo para las personas con elevado patrimonio, especialmente a raíz de la inestabilidad en otras regiones como los estados del Golfo Pérsico. El país mediterráneo ha sido objeto de críticas por parte de Francia, que ha visto cómo sus residentes adinerados, junto con otros extranjeros acaudalados, se sienten seducidos por los beneficios fiscales italianos.

Para Robert, un exejecutivo de informática francés, la decisión de mudarse a Italia no fue solo por los impuestos, sino por la innegable belleza, el arte y la cultura que ofrece la “bella vita”. Sin embargo, el adquirir una propiedad en Roma y convertirse en residente fiscal italiano se presentó como un factor decisivo. Italia permite a los individuos con alto patrimonio pagar una tarifa plana anual sobre todos sus ingresos generados en el extranjero, sin importar la cantidad, además de otras exenciones atractivas.

Las diferencias fiscales con Francia son notables. Mientras que en Francia se aplican gastos de notaría considerables, gran parte de los cuales van al gobierno, Italia ofrece exenciones para la compra de la primera vivienda. Además, el impuesto sobre la fortuna francés, aunque ahora se enfoca en el patrimonio inmobiliario, puede ser “muy doloroso” para quienes poseen millones en propiedades, una carga inexistente en el sistema italiano.

Incluso en lo que respecta a impuestos sobre la propiedad y sucesiones, Italia presenta ventajas significativas. Un ejemplo es la ausencia de impuesto de sucesiones sobre propiedades italianas hasta un millón de euros, con una tasa del 4% a partir de ese umbral. En contraste, Francia tiene un límite libre de impuestos mucho menor, de 100.000 euros, y una escala progresiva que puede alcanzar el 45%.

El verdadero atractivo de Italia como “paraíso fiscal” se manifiesta para los más acaudalados. El fisco italiano impone un límite máximo a los impuestos sobre la renta, actualmente fijado en 300.000 euros. Esto significa que, sin importar cuánto gane un individuo, nunca pagará más de esa cifra, una propuesta extremadamente tentadora para quienes, en otros países como Francia, podrían desembolsar un millón de euros anuales en impuestos.

Este régimen fiscal favorable ha atraído a individuos de diversos orígenes, incluyendo financieros de la City de Londres que buscaban un entorno fiscal similar al que disfrutaba el Reino Unido antes de cambios normativos. Expertos en migración de patrimonio, como Peter Ferrigno de Henley & Partners, destacan que la tarifa plana italiana ofrece “certeza y claridad fiscal en pleno corazón de Europa”, sin la necesidad de buscar destinos lejanos.

Abogados fiscales como Jerome Barre, con sede en París, confirman un creciente descontento entre los franceses adinerados y empresarios. Muchos expresan preocupación por la situación fiscal actual y la posibilidad de que se endurezca tras las futuras elecciones presidenciales, lo que los lleva a considerar seriamente la reubicación en países con políticas más estables y predecibles.

Sin embargo, la decisión de trasladarse no es trivial. Requiere un compromiso total y una meticulosa estructuración, especialmente para los dueños de negocios, quienes podrían enfrentar impuestos de salida en sus países de origen. Además, acostumbrados a regímenes fiscales muy bajos o inexistentes como en Dubái, el ajuste a cualquier nivel de tributación y burocracia puede ser un desafío significativo.