La Selección Mexicana ha logrado una hazaña largamente esperada en su debut en la Copa Mundial 2026. Al asegurar una victoria crucial de 2-0 frente a Sudáfrica en el Estadio Ciudad de México, el equipo no solo sumó sus primeros tres puntos, sino que también puso fin a una de las rachas más persistentes y comentadas en su historial mundialista: la llamada “maldición del partido inaugural”.
Durante décadas, esta “maldición” había perseguido al equipo tricolor. A lo largo de la historia de los Mundiales, México había disputado el partido de apertura en cinco ediciones previas —Uruguay 1930, Brasil 1950, Suiza 1954, Suecia 1958, Chile 1962, México 1970 y Sudáfrica 2010— sin lograr una sola victoria. Su balance era de tres derrotas y dos empates, una estadística que resaltaba la dificultad del equipo en estos cruciales encuentros.
Un historial de debuts desafiantes
Los inicios fueron particularmente duros. En Uruguay 1930, México fue protagonista del primer partido en la historia de las Copas del Mundo, cayendo 4-1 ante Francia. Veinte años después, en Brasil 1950, la selección enfrentó al anfitrión en el mítico Estadio Maracaná y sufrió una derrota de 4-0. El patrón continuó en Suecia 1958, donde nuevamente el equipo abrió el torneo contra el organizador, perdiendo 3-0.
En su primer Mundial como anfitrión, México 1970, la esperanza de romper la racha era alta. El equipo nacional debutó contra la Unión Soviética en el Estadio Azteca, pero el encuentro terminó en un empate a ceros, prolongando así la espera por una victoria inaugural.
La última vez que México disputó un partido inaugural antes de 2026 fue en Sudáfrica 2010. En aquella ocasión, la selección visitó el Estadio Soccer City para enfrentar a la escuadra local, y el juego finalizó con un marcador de 1-1, con Rafael Márquez anotando el gol del empate que evitó una derrota, pero no la victoria deseada.
La victoria que marca un antes y un después
Finalmente, en 2026, el momento tan esperado llegó. El enfrentamiento contra Sudáfrica en el Estadio Ciudad de México se mantuvo apretado durante gran parte del tiempo, con la Selección Mexicana luchando por concretar sus ataques. Sin embargo, el equipo logró aprovechar un par de oportunidades clave, culminando con un resultado de 2-0 a su favor.
Este triunfo no solo representa los primeros tres puntos en la fase de grupos, sino que también simboliza la ruptura de una barrera histórica. La anotación de Raúl Jiménez fue fundamental para sellar esta victoria, que ahora pasará a la historia como el partido en el que la Selección Mexicana, por fin, ganó su debut en una Copa Mundial.







