Por Luis Guillermo Hernández Aranda
Alguna vez Juan Gelman confesó que cuando plasmó los primeros versos, su madre le advirtió que de la poesía no se vive… Para fortuna de la literatura, poco le importó esa recomendación frente a su gran necesidad de escribir.
Juan Gelman nació en Buenos Aires en 1930 y murió en México en 2014. Desde la década de los setenta radicó en nuestro país y en vida ganó prácticamente todos los premios que un escritor puede soñar: el Cervantes (2007), el de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (2000), al igual que los premios iberoamericanos de poesía Ramón López Velarde (2003), Pablo Neruda (2004) y Reina Sofía (2005). De esta forma, es el poeta argentino más galardonado de su generación, la de los sesenta-setenta.
En opinión de varios críticos la creación de Gelman se caracteriza por tener un tono que combina lo nostálgico con lo contestatario. Es una poética que oscila entre el realismo crítico y la experimentación verbal, se asume como una de nuestras grandes voces, afirmó el escritor Margarito Cuéllar en la revista Nexos publicada en diciembre de 2011.
Hijo de un matrimonio de inmigrantes rusos, Juan Gelman se encaminó hacia el arte del verso desde muy pequeño, orientado por su hermano Boris quien era un lector compulsivo. De ahí que bajo su tutela aprendiera a leer a los tres años y pasara su infancia andando en bicicleta, jugando fútbol y leyendo.
La influencia de su hermano es tal que en varias entrevistas el literato llegó a mencionar que cuando tenía tan sólo cinco años Boris le recitaba poemas de Pushkin en ruso, de los cuales recuerda la sonoridad “cautivadora de la lengua familiar”. Finalmente en esa familia de inmigrantes Juan era el único argentino.
“Estos poemas crearon en mí una resonancia interior que nunca supe definir qué fue lo que me pasó, pero eso me pasó. Con el transcurrir de los años pienso que es posible que esa marca por un lado y el piano por el otro (su madre contrató una maestra para él y su hermana, cuando tenía seis años) me hayan llevado a la poesía de algún modo”, afirma en el documental titulado Juan Gelman y otras cuestiones (Jorge Denti, 2005).
En agosto de 1976 su hijo Marcelo (de 20 años) y su nuera Claudia (de 19), quien tenía siete meses de embarazo, fueron secuestrados por militares argentinos. Ambos fueron torturados y asesinados. Paralelo a su trayectoria, Gelman dedicó 23 años a investigar qué había sido del bebé. Finalmente en el 2000 su lucha se vio recompensada, pues encontró a su nieta en Uruguay.
La desventura que marcó su vida lo obligó a denunciar en numerosas ocasiones las violaciones a los derechos humanos cometidas por los militares. Por supuesto, en muchos de sus textos se refleja el compromiso con esta causa. De esta forma, la biografía y obra de Juan Gelman son una prueba de que el poeta no vive para escribir.
@lharanda







