Gianni Infantino, presidente de la FIFA, se encuentra en el centro de una considerable crisis, a pesar de haber recibido el respaldo de la alta dirección del organismo. Esta situación surge en un momento crucial, marcado por profundas fracturas internas y una creciente ola de demandas de su renuncia, especialmente a la vista de las próximas elecciones programadas para 2027.
El detonante principal de esta turbulencia fue el fracaso de “FIFA Forward Enterprise”, un ambicioso plan destinado a ceder el 20 por ciento de una nueva entidad a inversores privados para la explotación de los derechos comerciales del Mundial. Este proyecto, que aspiraba a generar aproximadamente 4 mil 200 millones de dólares, fue gestionado, según se ha reconocido, sin la debida consulta adecuada.
Tras una reunión de emergencia, la cúpula directiva de la FIFA expresó su “pleno respaldo” a Infantino. Sin embargo, la organización se vio obligada a enviar una carta de disculpa a sus 211 asociaciones y miembros del Consejo, prometiendo revisar sus procesos internos. Este intento por cerrar filas no ha logrado disipar la mayor crisis que enfrenta Infantino desde que asumió el cargo en 2016.
El comunicado @FIFAcom
FIFA reconoce errores en la forma en que se manejó la propuesta de FIFA Forward Enterprise (FFE) y ofrece una disculpa formal a las Asociaciones Miembro, comprometiéndose a que no vuelva a ocurrir.
Tras una reunión en Rabat, Marruecos, el presidente… pic.twitter.com/VhO1sxzb5V— FERNANDO SCHWARTZ #nuncabajolosbrazos (@fersch_4) August 5, 2026
La presión sobre el presidente de la FIFA se intensificó con la contundente declaración de Luis Figo, el exastro del fútbol portugués, quien exigió públicamente la “dimisión inmediata” de Infantino. Figo acusó al dirigente de anteponer intereses personales al bienestar del deporte y de no ser honesto, afirmando que aún hay tiempo para “salvar el fútbol”.
Estas demandas no son aisladas. Se suman a las críticas de figuras influyentes como Javier Tebas, presidente de LaLiga española, y a una ofensiva abierta por parte de la UEFA, que ha manifestado haber perdido la confianza en el liderazgo de Infantino. Además, federaciones nacionales como las de Gales, Serbia y Suecia han retirado su apoyo a su posible reelección.
Las fisuras se han hecho evidentes incluso dentro de la propia FIFA. Carlos Cordeiro presentó su renuncia como asesor, mientras que Arsène Wenger se desvinculó del polémico proyecto. Asimismo, el príncipe Ali bin al-Hussein, líder de la Federación de Jordania, ha denunciado presiones financieras dirigidas a asegurar el respaldo al actual presidente.
Aunque Infantino mantiene el apoyo de su equipo directivo y de algunas federaciones, es innegable que llegará debilitado a la asamblea electiva de marzo de 2027, que se celebrará en Rabat. La reelección, que en un principio parecía asegurada, se ha transformado en una batalla abierta por el control y la dirección futura del organismo rector del fútbol mundial.







