Legisladores demócratas han hecho públicas serias acusaciones contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), afirmando que la agencia ocultó pruebas determinantes en la investigación de la muerte de Lorenzo Salgado Araujo. Este ciudadano mexicano, de 52 años, falleció por disparos de agentes federales el 7 de julio en Houston, Texas, un suceso que ha generado gran controversia.
La conclusión fue presentada por miembros del Caucus Hispano del Congreso, quienes realizaron una audiencia paralela el 24 de julio. Según su informe, no solo se ocultaron evidencias, sino que funcionarios de la administración habrían iniciado una campaña de desprestigio contra Salgado Araujo, a quien describieron como un hombre trabajador que sostenía a su familia.
El incidente ocurrió cuando Salgado Araujo se dirigía a su trabajo en una camioneta, acompañado por su hermano y otros dos colegas. Agentes de ICE interceptaron el vehículo como parte de un operativo, presuntamente para detener a un migrante en situación irregular, de acuerdo con la versión inicial del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), del cual depende ICE.
Sin embargo, la narrativa oficial ha sido fuertemente cuestionada. Aunque un agente del FBI presentó una orden de registro alegando haber visto “bolsas de una sustancia blanca cristalina parecida a la metanfetamina” en el salpicadero del vehículo, las pruebas forenses desmintieron esta afirmación.
El Departamento de Seguridad Pública de Texas confirmó que las muestras dieron negativo para narcóticos. Posteriormente, la Fiscalía del condado de Harris ratificó que la sustancia hallada era, como la familia siempre sostuvo, polvo de electrolitos, utilizado para mantenerse hidratado durante largas jornadas laborales.
Durante la audiencia del Caucus Hispano, los congresistas Adriano Espaillat y Sylvia García invitaron a testificar a funcionarios de ICE, DHS y FBI. No obstante, las tres agencias federales declinaron la invitación, lo que ha profundizado las sospechas sobre la transparencia del caso.
Este trágico incidente se suma a una preocupante estadística: al menos seis personas han perdido la vida este año en Estados Unidos a causa de disparos de agentes migratorios, incluyendo ciudadanos estadounidenses, lo que resalta la necesidad de una mayor rendición de cuentas en estos operativos.







