El gobierno federal ha efectuado un significativo recorte de 164 mil millones de pesos en los subsidios destinados a Petróleos Mexicanos (Pemex). Esta medida impacta directamente los planes a largo plazo de la paraestatal, especialmente en áreas cruciales como la refinación de combustibles y el mantenimiento físico de sus instalaciones, generando incertidumbre sobre su operatividad futura.
La reducción presupuestaria se aplicó específicamente en el Ramo 21, correspondiente al sector energético, donde se eliminó el 61.7% del presupuesto que había sido aprobado para el primer semestre de 2026. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) justificó esta variación negativa como una respuesta a la asignación de “menores recursos destinados al fortalecimiento financiero de Pemex”.
Además de la disminución en el apoyo financiero, el recorte también afectó partidas vitales de investigación y desarrollo tanto en el ámbito nuclear como en el eléctrico. Esta situación se detalla en los Informes sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública, documentos trimestrales que la SHCP remite a la Cámara de Diputados para su revisión y análisis.
La petrolera mexicana arrastra un considerable déficit financiero, consecuencia directa de que sus ingresos reales se situaron muy por debajo de las optimistas metas establecidas en la Ley de Ingresos de la Federación (LIF 2026). Esta discrepancia ha generado un “boquete” económico que complica la estabilidad de la empresa estatal.
Durante el primer trimestre de 2026, las metas financieras de Pemex se habían fijado en 474 mil 308.1 millones de pesos. Sin embargo, el informe consolidado reveló que los ingresos observados por la petrolera apenas alcanzaron los 343 mil 538 millones de pesos, lo que representa un faltante de 130 mil 770.1 millones de pesos frente a lo presupuestado.
A este panorama se suma una persistente crisis en el procesamiento de combustibles, evidenciada por el bajo rendimiento de la Refinería Olmeca en Dos Bocas. Esta instalación clave continúa operando con niveles de producción significativamente inferiores a las proyecciones gubernamentales, lo que agrava la situación financiera y operativa de Pemex a nivel nacional.







