20 septiembre, 2026
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El lago Mead registra su nivel histórico más bajo, alertando sobre la crisis del río Colorado

Internacional

The recently extended Echo Bay launch ramp accommodates lower water levels at Lake Mead near Overton, Nevada, U.S., July 21, 2026. Lake Mead, the largest reservoir in the United States by water capacity, has, according to the Metropolitan Water District of Southern California, declined after years of prolonged drought, rising temperatures and heavy demand on the Colorado River system as western states in the U.S. continue negotiations over future water-sharing rules. REUTERS/Caroline Brehman

El lago Mead, el embalse más grande de Estados Unidos, ha descendido a su nivel más bajo desde que fue llenado hace casi 90 años. Este preocupante récord subraya la severa crisis que atraviesa el vital sistema del río Colorado, del cual dependen gran parte de los estados del suroeste del país.

Ubicado en la frontera entre Arizona y Nevada, a las afueras de Las Vegas, los niveles del lago alcanzaron un mínimo histórico de 317.1 metros sobre el nivel del mar, superando el récord anterior establecido en julio de 2022. Expertos advierten que esta situación es extremadamente crítica y afecta directamente a unos 30 millones de personas en la cuenca del río.

La prolongada sequía y las condiciones secas se han intensificado a lo largo del río Colorado, especialmente en su origen en las montañas Rocosas. La escasa acumulación de nieve del invierno pasado, la peor registrada en la historia de la cuenca, ha exacerbado la presión sobre agricultores, la industria y la generación de energía hidroeléctrica.

Años de uso excesivo de los recursos hídricos, combinados con la persistente sequía y el aumento de las temperaturas globales, han agotado no solo el lago Mead, sino también el lago Powell, el segundo embalse más grande. Ambos se encuentran en sus niveles más bajos en casi siete décadas, poniendo en riesgo la infraestructura regional.

Para proteger la capacidad de generación de energía hidroeléctrica del sistema, las autoridades federales han tomado medidas drásticas. Recientemente, anunciaron que no se liberará agua fría del lago Powell desde la presa de Glen Canyon, con el fin de salvaguardar un pez nativo amenazado.

Ante la falta de acuerdo entre los estados para gestionar el decreciente recurso a largo plazo, el gobierno federal propuso un plan a corto plazo. Esta medida solicita a los estados de la cuenca baja —Arizona, California y Nevada— que reduzcan significativamente su consumo de agua para evitar una crisis aún mayor.

Las consecuencias de esta severa sequía ya son visibles. En 2022, los bajos niveles del lago Mead dejaron al descubierto restos humanos y obligaron a las autoridades de Las Vegas a bombear agua desde zonas mucho más profundas del embalse para mantener el suministro a millones de habitantes.

La problemática no se limita al lago Mead y Powell; de los 54 embalses monitoreados por la Oficina de Recuperación en el oeste de Estados Unidos, nueve registraron sus niveles más bajos en las últimas tres décadas. Los pronósticos actuales indican que el nivel del lago Mead seguirá descendiendo durante el resto del año.