Aunque pueda parecer sorprendente, la lateralidad no es exclusiva de los humanos. Nuestros compañeros caninos también pueden mostrar una preferencia por una de sus patas, siendo zurdos o diestros. Esta particularidad, conocida científicamente como “paw preference” o lateralidad, ha sido objeto de estudio y se puede identificar con facilidad.
Una médica veterinaria ha revelado que es posible determinar la pata dominante de tu perro sin necesidad de exámenes complejos. Bastan algunos ejercicios cotidianos y una buena dosis de observación para desvelar este curioso rasgo en tu mejor amigo.
Pruebas sencillas para identificar su pata dominante
La primera técnica consiste en pedirle a tu perro que te dé la patita en varias ocasiones. Presta atención a cuál es la pata que te ofrece con mayor frecuencia, ya que esa será su extremidad dominante. Este método, recomendado por la veterinaria Guadalupe Castro en su cuenta de Instagram, es un indicador claro de su preferencia.
Otro ejercicio práctico es utilizar un juguete interactivo relleno con comida, como un Kong. Observa con qué pata tu perro comienza a manipular el juguete para intentar alcanzar el alimento. La extremidad que use más para interactuar y resolver el desafío te dará pistas sobre su lateralidad.
Finalmente, la forma más sencilla, aunque requiere mayor atención, es la observación de sus movimientos habituales. Fíjate en cómo camina, qué pata apoya primero al levantarse, o cuál mueve inicialmente. La clave está en identificar un patrón consistente que revele su pata dominante.
¿Existe una relación entre la lateralidad y el temperamento canino?
Investigaciones en comportamiento animal han demostrado que aproximadamente el 68% de los perros presenta una preferencia por una pata, mientras que el resto no muestra una lateralidad definida. A diferencia de los humanos, que mayoritariamente son diestros, los perros no tienen una inclinación general hacia la derecha.
Algunos estudios han explorado una posible conexión entre la pata dominante y la respuesta al estrés. Se ha observado que los perros con preferencia por la pata izquierda podrían mostrar una mayor sensibilidad ante situaciones negativas o estresantes. Esto se relaciona con una mayor activación del hemisferio cerebral derecho, implicado en el procesamiento de emociones como el miedo o la alerta.
Sin embargo, es crucial entender que esta correlación no significa que un perro zurdo sea automáticamente más temeroso o nervioso. La relación puede depender de la forma en que se mida la lateralidad y la emocionalidad del animal, y no hay evidencia concluyente que vincule directamente la zurdera con un temperamento más sensible en todos los casos.







