Alma Collado, una niña de tan solo 10 años originaria de Comandante Luis Piedra Buena, en la provincia de Santa Cruz, Argentina, enfrenta una de las batallas más difíciles de su corta vida. Desde hace varios meses, Alma fue diagnosticada con un devastador cáncer que ha puesto en vilo a su familia y a toda la comunidad.
La enfermedad que padece Alma ha sido identificada como un neuroblastoma de alto riesgo refractario. Este tipo de cáncer es particularmente agresivo y se caracteriza por atacar principalmente los huesos y la médula ósea, comprometiendo gravemente la salud de la menor.
Tamara Collado, madre de Alma, ha compartido públicamente la desgarradora experiencia de su hija, desde el difícil momento del diagnóstico hasta los múltiples tratamientos que han intentado, hasta ahora, sin el éxito esperado. Su testimonio ha resonado profundamente en las redes sociales y ha conmovido a miles de personas.
En un emotivo mensaje que se ha viralizado, Tamara expresó la profunda pena que siente al ver a su hija luchar incansablemente. “Te estás apagando, hijita, me duele, me desgarra el corazón, mi amor”, manifestó, pidiendo ayuda y oraciones para su pequeña.
La historia de Alma no solo ha generado una ola de apoyo y solidaridad en Santa Cruz, sino que también busca concientizar sobre la urgencia de investigar y desarrollar nuevos enfoques terapéuticos para este tipo de padecimientos. Su madre espera que la difusión de su caso pueda contribuir a futuros avances para otros niños.
¿Qué es el neuroblastoma de alto riesgo?
Según la Sociedad Europea de Medicina, el neuroblastoma de alto riesgo refractario se manifiesta con síntomas como fiebre, pérdida de peso y dolor óseo, a menudo presentándose como una masa abdominal. Esta enfermedad afecta predominantemente a niños menores de cinco años, y su clasificación se basa en características clínicas y genéticas específicas.
Las terapias estándar para combatir este cáncer incluyen cirugía, quimioterapia, radioterapia e, en algunos casos, inmunoterapia. Sin embargo, estas opciones no siempre garantizan una cura a largo plazo para los pacientes de alto riesgo, lo que subraya la necesidad crítica de explorar y desarrollar tratamientos innovadores.







