El reciente anuncio de dimisión del primer ministro británico, Keir Starmer, marca un hito en la política del Reino Unido. Starmer se convirtió en la sexta persona en despedirse de Downing Street número 10 en tan solo una década, lo que evidencia una era de inestabilidad sin precedentes en la historia moderna del país.
Elegido en 2024 con la promesa de estabilidad económica y el fin del caos político bajo el Partido Conservador, Keir Starmer lideró al Partido Laborista a una victoria aplastante. Sin embargo, apenas dos años después de asumir el cargo, su popularidad se desplomó, y su gobierno enfrentó dificultades para cumplir su compromiso de “reconstruir Gran Bretaña”, culminando en su renuncia.
Una década de rotación en Downing Street
Este frenético ciclo de primeros ministros contrasta notablemente con las cuatro décadas anteriores, que vieron el mismo número de líderes en el cargo. La política británica ha sido testigo de una serie de eventos trascendentales, desde el Brexit hasta escándalos éticos y crisis económicas, que han precipitado la caída de sus líderes.
David Cameron (2010-2016) fue el primero en ceder, dimitiendo un día después de que los votantes optaran por abandonar la Unión Europea en el referéndum que él mismo había convocado. Le siguió Theresa May (2016-2019), cuyo mandato estuvo marcado por una búsqueda infructuosa de tres años para formalizar la salida del Reino Unido de la UE, a pesar de lograr un acuerdo de divorcio que fue rechazado múltiples veces en el Parlamento.
Boris Johnson (2019-2022) tomó las riendas, supervisando la salida del país de la UE y la gestión inicial de la pandemia de COVID-19. Su caída se produjo tras una serie de escándalos éticos y acusaciones de engaño al Parlamento sobre fiestas durante el confinamiento, lo que llevó a la dimisión masiva de funcionarios de su gobierno.
Liz Truss (2022) ostenta el récord del mandato más breve, renunciando apenas seis semanas después de asumir el cargo. Su plan de estímulo económico, que incluía drásticos recortes de impuestos, desencadenó un caos fiscal y político, haciendo que perdiera rápidamente el apoyo dentro de su propio partido.
Rishi Sunak (2022-2024), el primer ministro más joven en 200 años, prometió estabilizar la economía y reducir las listas de espera en el sistema de salud. A pesar de sus esfuerzos, no logró mejorar las cifras de los conservadores en las encuestas y, tras convocar elecciones anticipadas, su partido sufrió la mayor derrota en dos siglos, asumiendo él la responsabilidad.
Finalmente, Keir Starmer (2024-2026), el primer laborista en el cargo en 14 años, prometió restaurar la confianza y reconstruir la economía. Sin embargo, tras una serie de reveses y conflictos internos, reconoció que no era la persona adecuada para liderar al partido hacia las siguientes elecciones, cerrando así otro capítulo de la volátil política británica.







