La aerolínea alemana Lufthansa ha confirmado la localización del Oscar del reconocido cineasta ruso Pavel Talankin, que se había extraviado durante un vuelo transatlántico. Este incidente, que mantuvo en vilo al director, finalmente tuvo un desenlace feliz cuando la estatuilla dorada fue hallada en el aeropuerto de Fráncfort.
El percance ocurrió el pasado miércoles. Talankin, galardonado por su documental “Mr. Nobody Against Putin”, no pudo llevar su estatuilla en la cabina de un vuelo desde el aeropuerto JFK de Nueva York. Funcionarios de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) de Estados Unidos consideraron que el trofeo podía ser utilizado como un objeto peligroso, obligando al cineasta a documentarlo en una caja de cartón.
Tras aterrizar en Alemania, la valiosa estatuilla, símbolo de su triunfo cinematográfico, no apareció en la cinta de equipaje. La noticia de su extravío rápidamente generó revuelo en la comunidad artística y cinematográfica, dada la singularidad del objeto y la historia detrás de su producción.
Este viernes, Lufthansa emitió un comunicado informando que el Oscar de Talankin había sido encontrado en Fráncfort. La compañía aérea se encuentra ahora coordinando la entrega personal del premio al cineasta, al tiempo que ha iniciado una investigación interna para esclarecer las circunstancias que llevaron a la pérdida temporal del objeto.
Talankin, de 35 años, había sorprendido al mundo al obtener el Oscar al Mejor Largometraje Documental junto al cineasta estadounidense David Borenstein. Su obra “Mr. Nobody Against Putin” es un poderoso relato basado en material que el propio Talankin logró sacar clandestinamente de Rusia, y aborda el adoctrinamiento bélico en las escuelas rusas desde el inicio de la invasión a Ucrania en 2022.
El director ruso expresó su asombro ante la situación, señalando a Deadline que había viajado con su Oscar al menos una docena de veces sin mayores inconvenientes. “Es totalmente incomprensible que consideren un Oscar como un arma”, declaró Talankin, aludiendo a la insólita prohibición de llevarlo en la cabina, pese a que en ocasiones previas siempre lo había hecho sin problemas.







