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Cómplices

Por Luis Guillermo Hernández Aranda

El escritor Felipe Garrido dice: “la lectura, antes que un conocimiento, es una experiencia, un gusto, se debe alimentar la afición y luego, si acaso llega, vendrá la erudición”. Dicha premisa se cumple con creces con la novela Cómplices de Benito Taibo la cual casi por accidente llegó a mis manos.

Nunca había leído nada de Benito Taibo, sí de su hermano Paco Ignacio quien es uno de mis escritores favoritos. A Benito lo conocía por sus textos periodísticos más que por su obra literaria, así como por muchas de sus conferencias que abundan en YouTube. Gran conversador es un efusivo promotor de la lectura. Como él mismo dice: “leer es resistir”.

Al inicio de este texto confesaba que descubrí esta novela por accidente. Llegué a la librería sin idea de qué libro comprar, y cómo cuando era joven y no tenía prisa de nada porque no había internet, no trabajaba, ni era padre de dos hijos, me di tiempo de caminar por la librería, disfrutando el olor de la imprenta, maravillándome con las ediciones y leyendo las reseñas en las contraportadas que buscan atrapar nuestra atención.

“Los personajes que habitan esta novela son lectores. Lectores como tú, yo, ella, ellos. Como nosotros. Cómplices en la mayor y más grande de todas las aventuras”. Estas líneas me atraparon y sin dudarlo compré el libro porque siempre he creído que la lectura nos hermana y nos hace cómplices de aventuras, misterios, de encuentros y desencuentros.

En mis tiempos de maestro siempre traté de inculcar la lectura. Encargaba a mis alumnos libros afines a sus intereses, siempre he creído que el principal problema en México para fomentar la lectura es que el sistema educativo obliga a leer textos por demás aburridos. ¿Qué le dice el Cantar de Mio Cid a un joven de secundaria?, ¿cómo identificarse con Crimen y Castigo de Dostoyevski a los 14 años?

En México nos inculcan la idea de que leer es aburrido, incluso un castigo, ¿cuántos de nosotros fuimos testigos de que en la escuela el niño o joven desordenado era enviado a la biblioteca como correctivo? Y esa es la premisa de Cómplices, donde Benito Taibo nos narra como Julián enferma de hepatitis y en medio del aburrimiento descubre una novela de Sherlock Holmes para dejar de lanzar mocos al aire y mejor adentrarse en el mundo del detective más famoso del mundo.

La novela entrelaza la historia de Julián con la de Isa que busca heroínas en la literatura que le ayuden a demostrar que para celebrar sus quince años no es necesario hacer dieta ni gastarse miles de pesos en una fiesta donde va a bailar un vals que no le entusiasma.

De una manera ágil y sencilla la novela de poco más de 180 páginas nos enfrenta con el Yo, con Ella y con Nosotros, creando una complicidad literaria. Además, el libro nos regala recomendaciones con pequeños fragmentos de otras obras. La novela de Benito Taibo provoca nostalgia, emoción, pero sobre todo felicidad, la cual por desgracia en medio de la vorágine de nuestros días urge encontrar y Cómplices nos recuerda que leer es resistir.

@lharanda

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Escrito por Redacción

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