Con una mayoría de 382 votos a favor y 88 en contra, la Cámara de Diputados aprobó una reforma constitucional que prohíbe la siembra de maíz transgénico en México. La iniciativa, respaldada por Morena y sus aliados, además del PRI, busca garantizar que el cultivo de este grano no emplee técnicas que alteren las barreras naturales de reproducción, protegiendo así la biodiversidad del maíz nativo.
Tras un extenso debate de más de cinco horas, la enmienda a los artículos 4º y 27 de la Constitución fue enviada al Senado para su revisión. Sin embargo, la sesión legislativa no estuvo exenta de controversias, luego de que un hombre ajeno al Congreso, identificado como Irving García Suárez, irrumpiera en la tribuna exigiendo el uso de la palabra.
Un debate marcado por la controversia
El activista García Suárez llegó al micrófono en el turno de la diputada Vanessa López Carrillo (PT), sorprendiendo a la Mesa Directiva, que no detectó su ingreso irregular. Al notar la intrusión, el presidente de la Cámara, Sergio Gutiérrez Luna, ordenó cortar el sonido y retirarlo del recinto, además de solicitar una investigación sobre quién permitió su entrada. Posteriormente, se informó que el diputado Emilio Manzanilla (PT) habría facilitado el acceso del activista.
Posturas encontradas sobre la reforma
Durante la discusión, legisladores del PAN argumentaron que no existen pruebas científicas que demuestren que el maíz transgénico es dañino para la salud y advirtieron que la prohibición podría afectar la competitividad del sector agrícola. Luis Agustín Rodríguez (PAN) propuso una alternativa que permita la coexistencia de cultivos nativos y transgénicos en zonas específicas, mientras que Paulo Martínez alertó sobre posibles represalias comerciales en el marco del T-MEC, recordando que México ya perdió un panel de controversia ante Estados Unidos sobre este tema.
Por otro lado, legisladores de Morena y el PT defendieron la reforma como una medida necesaria para preservar la riqueza genética del maíz mexicano. La diputada Xóchitl Zagal (Morena) acusó a la oposición de favorecer los intereses de empresas como Monsanto, Bayer y Syngenta, mientras que Lilia Aguilar (PT) señaló que el uso de semillas transgénicas generaría dependencia de corporaciones extranjeras.
Con esta reforma, México busca consolidarse como un país que protege su biodiversidad y el patrimonio cultural del maíz, aunque el debate sobre los impactos económicos y comerciales sigue abierto.







