Era un enamorado de las letras. Para Mario Vargas Llosa, cada libro era una puerta a otra vida. A lo largo de sus 89 años, vivió cientos de historias propias y ajenas. Pero, cuando llegó el momento final, el autor de La ciudad y los perros tenía claro cómo quería que lo recordaran: en la calma del hogar, rodeado de quienes amaba, sin multitudes, sin cámaras.
Y así ha sido. La familia Vargas Llosa ha cumplido su última voluntad con una fidelidad conmovedora. En el corazón del distrito de Barranco, en Lima, la capilla ardiente se instaló en su residencia, donde vivía desde 2022 tras regresar de España. Ahí, entre paredes repletas de libros y memorias, comenzó la despedida.
Una despedida sin ruido, pero con mucho amor
Fue su hijo Álvaro quien lo dijo claramente ante la prensa: “Hemos acordado tratar de llevar este duelo en la intimidad. Rogamos que respeten esa privacidad”. No hubo salones repletos ni ceremonias oficiales. Solo familia, amigos cercanos y algunas figuras públicas que llegaron a rendirle tributo sin romper el silencio que el escritor tanto valoraba.
Las flores llegaron de todas partes del mundo, junto con cartas, llamadas y mensajes cargados de respeto y gratitud. El Premio Nobel de Literatura 2010, miembro de la Real Academia Española y de la Academia Francesa, fue mucho más que un autor prolífico: fue una voz crítica, un cronista de su tiempo y un símbolo de la literatura en español.
Perú declara día de duelo nacional
Este 14 de abril, el Gobierno peruano decretó día de duelo nacional. Las banderas ondearon a media asta y las instituciones culturales del país guardaron silencio. La presidenta Dina Boluarte y varios ministros se acercaron personalmente a la casa del autor para expresar sus condolencias.
Más allá de la política y los galardones, Vargas Llosa fue un referente. Desde Conversación en La Catedral hasta La fiesta del Chivo, dejó una huella en generaciones de lectores. Su muerte no es solo una pérdida para Perú, sino para todo el mundo hispanohablante.
Sus restos serán incinerados, como pidió
La familia confirmó que los restos de Vargas Llosa serán incinerados, tal como él lo había solicitado. No se han revelado los detalles sobre el destino final de sus cenizas, ni si se llevará a cabo alguna ceremonia pública en el futuro. Por ahora, los homenajes oficiales serán organizados por instituciones culturales en los próximos meses.
En Madrid, ciudad con la que el autor mantuvo un vínculo entrañable, se le concederá la Medalla Internacional de las Artes a título póstumo, y durante la Hispanidad 2025 habrá eventos especiales para recordar su legado.
El legado de un escritor que vivió muchas vidas
Mario Vargas Llosa no temía a la muerte, porque sabía que en sus libros seguiría viviendo. “A través de los libros puedes tener muchas vidas diferentes”, decía. Y eso fue lo que él hizo: vivir intensamente, escribir apasionadamente y marcharse en paz, rodeado de quienes más lo amaban.
Su despedida no tuvo multitudes, pero sí una profunda intimidad. En silencio, como en sus mejores párrafos. Así, el mundo se despide de uno de los más grandes narradores del siglo XX y XXI.







