25 mayo, 2026
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Japón vuelve a batir récord de baja natalidad en 2024

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Japón vuelve a batir récord de baja natalidad en 2024

Nacimientos en Japón caen por debajo de 700 mil: una emergencia demográfica silenciosa

Era solo cuestión de tiempo, pero el golpe es igual de fuerte. Por primera vez en su historia moderna, Japón registró menos de 700,000 nacimientos en un año. En 2024, nacieron 686,061 bebés, una caída de 41,227 con respecto a 2023, marcando así la cifra más baja desde que comenzaron los registros en 1899. Este dato no es solo un número: es un grito silencioso que refleja una crisis demográfica sin precedentes.

La “emergencia silenciosa” de Japón

El primer ministro japonés, Shigeru Ishiba, no usó eufemismos. Llamó a este fenómeno una “emergencia silenciosa”, reconociendo que la baja natalidad amenaza el futuro económico y social del país.

“Tenemos que actuar ahora, antes de que sea demasiado tarde”, declaró en una reciente conferencia de prensa.

Entre las medidas propuestas se encuentran horarios laborales más flexibles, políticas de conciliación familiar y ayudas directas a quienes decidan tener hijos.

Sin embargo, los expertos advierten que no se trata solo de políticas públicas. Se necesita un cambio cultural profundo: mejorar las condiciones de crianza, reducir la presión laboral, y crear una sociedad donde ser madre o padre no signifique renunciar a una carrera o estabilidad económica.

Tasa de fertilidad en mínimos históricos

Según datos del Ministerio de Salud publicados este miércoles (4 de junio de 2025), la tasa de fertilidad total cayó a 1.15, un nuevo mínimo histórico. Esto significa que, en promedio, cada mujer en Japón tiene poco más de un hijo durante su vida, muy por debajo del 2.1 necesario para mantener estable una población sin inmigración.

Este índice coloca a Japón entre los países con menor natalidad del mundo, solo detrás de algunas regiones de Europa del Este y Corea del Sur. Y todo esto sucede en una nación que, con 123 millones de habitantes, ya enfrenta los retos de tener la segunda población más envejecida del planeta, solo superada por Mónaco.

¿Un futuro sin jóvenes?

En las calles de Tokio, los efectos de esta crisis ya se sienten. Escuelas que cierran por falta de alumnos, pueblos fantasmas donde solo viven ancianos y un sistema de pensiones cada vez más presionado. A todo esto se suma la falta de mano de obra joven que amenaza industrias clave y frena el crecimiento económico.

En barrios como Shizuoka o Hokkaido, muchos jóvenes abandonan sus localidades natales en busca de oportunidades en las grandes ciudades, dejando atrás poblaciones que literalmente se apagan. Mientras tanto, algunos gobiernos locales ofrecen incentivos para quienes decidan mudarse y formar familia allí, pero los resultados aún son limitados.

¿Revertir la tendencia?

Los expertos coinciden: la ventana para revertir la tendencia es cada vez más estrecha. Aunque Japón es conocido por su capacidad de adaptación, este problema requiere más que innovación tecnológica: necesita una transformación social profunda, que permita imaginar y construir una sociedad donde nacer, criar y vivir en equilibrio sea posible.

Porque cuando un país deja de tener hijos, no solo se reduce su población: se apagan también sus posibilidades de futuro.