La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días ha implementado una estrategia moderna para la difusión de su fe, reclutando a un “ejército” de influencers en plataformas digitales. Estos creadores de contenido, activos en redes como TikTok, YouTube e Instagram, buscan conectar con audiencias masivas para compartir su estilo de vida y creencias mormonas.
Esta iniciativa marca un cambio significativo respecto a los métodos tradicionales de evangelización, donde los misioneros visitaban hogares. Ahora, la propagación del mensaje se realiza a través de videos y publicaciones que muestran la cotidianidad de la comunidad mormona, alcanzando a miles de personas diariamente, a diferencia del proselitismo puerta a puerta.
Entre los influencers destacados figuran personalidades carismáticas como Mindy McKnight, reconocida youtuber por sus tutoriales de peinados, y Hannah Neeleman de Ballerina Farm, una ganadera de Utah y madre de nueve hijos, quien ha acumulado una impresionante base de seguidores en Instagram, superando los 10 millones.
La estrategia digital de la Iglesia mormona
Aunque la Iglesia mormona sugiere que muchos de estos influencers surgieron de forma orgánica, varios reciben apoyo de empresas afiliadas a la religión, como Deseret Management Corp. Agencias de publicidad con divisiones de marketing de influencers, como Boncom en Salt Lake City, gestionan estas campañas.
Andrew Bagley, presidente de Boncom, explica que la agencia revisa una lista de cientos de personas influyentes cuando la Iglesia propone una campaña, por ejemplo, para Semana Santa o Navidad. Todos los candidatos son verificados para asegurar su adhesión a la jerarquía eclesiástica y su idoneidad como portavoces.
El auge de los influencers mormones se remonta a 2010 con las “madres blogueras” que compartían historias familiares. Con el tiempo, comenzaron a monetizar sus plataformas a través de patrocinios. Chelsea Johnson, de LifeWithMyLittles, recibió pagos de Boncom para promover campañas de servicio comunitario de la iglesia, como #LightTheWorld.
Estos influencers, como Shannon Bird, quien participó en la campaña #LightTheWorld distribuyendo pollos asados a personas sin hogar, a menudo admiten no cobrar su tarifa completa, motivadas por el deseo de “ser una luz en este mundo” y realizar una labor misionera a través de la verdad que comparten.
Más allá de la conversión: Combatiendo la desinformación
La estrategia actual busca proyectar una imagen positiva de los fieles mormones a través de videos en redes sociales, mostrando su estilo de vida sin promover directamente la iglesia. Organizaciones como More Good Foundation, que capacita a mormones para compartir sus creencias online, reportan millones de visualizaciones y cientos de bautismos confirmados.
Otro objetivo clave es corregir la desinformación y contrarrestar las críticas, incluyendo las de exmormones que también tienen presencia en redes. La Iglesia colabora con agencias para producir videos cortos con testimonios que invitan a los espectadores a buscar guía en el Libro de Mormón.
Esta práctica ha generado debate, como en el caso de Alitzah Stinson, una exmormona con gran seguimiento, cuyo video patrocinado levantó interrogantes sobre la veracidad de las publicaciones pagadas y la diferencia con los misioneros voluntarios. A pesar de las críticas, los creadores de contenido defienden su labor como una oportunidad para difundir la palabra de su religión, inspirados por su fe.







