4 septiembre, 2026
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Lo que la psicología revela sobre la habilidad de doblar la lengua en “taquito”

Ciencia

doblar la lengua

Doblar los bordes de la lengua para formar una especie de “U” o “taquito” es una destreza que algunas personas ejecutan con sorprendente facilidad, mientras que para otras es simplemente imposible. Este singular gesto ha alimentado durante décadas la curiosidad y ha dado pie a diversas teorías sobre su significado, abarcando desde factores genéticos hasta posibles conexiones con la personalidad o las capacidades cognitivas.

En plataformas digitales y algunos medios, se ha difundido la idea de que quienes poseen esta habilidad son inherentemente más creativos, analíticos o tienen una mayor capacidad para resolver problemas. Sin embargo, la evidencia científica actual no respalda tales afirmaciones, dejando claro que esta característica por sí sola no permite determinar la inteligencia o el carácter de un individuo.

La ciencia detrás de una curiosa habilidad

Una investigación publicada en el Journal of Biosocial Science examinó esta característica en más de mil universitarios, observando diferencias en su frecuencia según el área académica cursada. Los autores plantearon una hipótesis sobre la posible coincidencia de factores relacionados con esta habilidad y diferencias de personalidad que influirían en la elección de estudios, aunque recalcaron que no era una relación demostrada.

Paralelamente, estudios sobre el control motor de la lengua han mostrado que la ejecución de movimientos específicos requiere la coordinación del sistema nervioso y de los músculos implicados. No obstante, esto no implica que las personas con la capacidad de enrollar la lengua posean necesariamente habilidades cognitivas superiores.

De hecho, un análisis divulgado en Archives of Oral Biology comparó el aprendizaje de tareas motoras de la lengua entre individuos que podían enrollarla y aquellos que no. Los investigadores concluyeron que tener esta habilidad natural no se tradujo en diferencias significativas ni en el desempeño ni en la capacidad de aprendizaje motor.

¿Es la genética el único factor?

La explicación sobre el origen de esta habilidad también ha evolucionado. Por mucho tiempo se creyó que era resultado de un único gen dominante, pero investigaciones con familias y gemelos han cuestionado esta simplificación. Actualmente, se considera que existe una interacción compleja de factores biológicos y ambientales. Incluso, algunas personas inicialmente incapaces de realizar el movimiento pueden aprenderlo mediante la práctica constante.

En definitiva, la capacidad de hacer la lengua en “taquito” es principalmente una habilidad motora interesante y un rasgo fenotípico. Aunque puede indicar una particular destreza para ejecutar ciertos movimientos, no es un indicador psicológico y, por tanto, no permite concluir que alguien sea más creativo, inteligente, analítico o posea una personalidad específica basándose únicamente en ello.