Lo que inició como una manifestación pacífica encabezada por comunidades originarias en contra del proyecto inmobiliario Fuentes Brotantes 134, terminó en actos vandálicos dentro de las instalaciones de Ciudad Universitaria (CU), en la Ciudad de México.
La segunda marcha contra la gentrificación reunió a aproximadamente 600 personas, según reportes de las autoridades. A lo largo del recorrido se mantuvo un ambiente mayoritariamente pacífico, aunque se registraron tres atenciones médicas, entre ellas una mujer lesionada por una pedrada, sin que fuera necesario su traslado hospitalario.
El contingente, conformado por más de 20 colectivos y liderado por habitantes de Santa Úrsula Xitla, se concentró pasadas las 14:30 horas en la estación Metrobús Fuentes Brotantes. Desde ahí partieron rumbo a El Caminero con la demanda de cancelar el megaproyecto inmobiliario, al que señalaron como una amenaza social, cultural y ambiental para la zona.
Organizadores con brazaletes naranjas insistieron en que los pueblos originarios lideraran la marcha, petición que generó tensiones entre otros grupos participantes. A pesar del llamado a mantener la paz, un grupo de jóvenes encapuchados, que intentó liderar la marcha sin éxito, desató disturbios al final del recorrido.
Tras dispersarse los manifestantes pacíficos, este grupo radical vandalizó la estación Metrobús Perisur, arrojó objetos a policías y se internó en Ciudad Universitaria —fuera de la jurisdicción policial— donde rompieron cristales del MUAC, grafitearon casetas de vigilancia de la UNAM e incluso destruyeron libros en la librería Julio Torri.
La UNAM denunciará ante autoridades capitalinas los daños y el saqueo en el Centro Cultural Universitario, por parte de un grupo de encapuchados al final de la segunda marcha contra la gentrificación. pic.twitter.com/Pe0i7aeBE8
— Manuel Lopez San Martin (@MLopezSanMartin) July 21, 2025
Durante la marcha, varios negocios locales cerraron como medida preventiva ante posibles ataques. Algunos colocaron mensajes visibles, como “Negocio familiar mexicano”, con el fin de evitar agresiones.
La protesta también denunció procesos de gentrificación en distintas alcaldías de la ciudad, como Coyoacán, Tlalpan, Xochimilco, Gustavo A. Madero y Azcapotzalco, responsabilizando a empresas como Azimuth y Graus de hostigamiento y criminalización hacia comunidades originarias.






