Una noche de terror sacudió Haití, luego de que más de 40 personas fueran encontradas sin vida dentro de una iglesia en Kenscoff. Este trágico descubrimiento, descrito por las autoridades locales como ejecuciones, subraya la escalada de violencia de pandillas que azota el país desde 2025 y ha dejado a la comunidad en shock y luto.
El lamentable suceso ocurrió un domingo por la noche en un campamento que albergaba a personas desplazadas por la incesante violencia. El alcalde de Kenscoff, Massillon Jean, no solo confirmó el elevado número de víctimas mortales, sino que también alertó sobre varios desaparecidos, lo que mantiene activas las operaciones de búsqueda y rescate en la zona.
Las autoridades haitianas calificaron el ataque como “una noche de terror”, destacando que los perpetradores, sujetos armados de pandillas, también se llevaron a personas en contra de su voluntad. La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) estimó en 47 el número de asesinados, evidenciando la brutalidad del asalto.
El alcalde Jean explicó que los atacantes tenían como objetivo principal el sitio donde se refugiaban individuos que ya habían huido de sus hogares debido a la inestabilidad. Esta situación agrava la crisis humanitaria, ya que cerca de 1.5 millones de haitianos son desplazados internos a causa de la violencia, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de junio.
Haití, la nación más pobre de América, con aproximadamente 11 millones de habitantes, vive una profunda y prolongada crisis política, económica y de seguridad. En los últimos años, la situación se ha deteriorado gravemente, con bandas criminales que intensifican asesinatos, secuestros, violaciones y el reclutamiento de menores.
Ante este panorama desolador, la oficina del primer ministro, Alix Didier Fils-Aimé, expresó su “profunda compasión” por las víctimas y sus familias, y anunció el envío de refuerzos de seguridad. Estas tropas buscan restablecer el orden en Kenscoff, un área suburbana de Puerto Príncipe que ha sido escenario de constantes enfrentamientos entre grupos delictivos que buscan expandir su control territorial.
La comunidad internacional también ha respondido a la crisis. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha apoyado la formación de una fuerza de represión contra las bandas, diseñada para asistir a las fuerzas policiales haitianas, que se encuentran desbordadas. Se espera que esta fuerza cuente a largo plazo con 5,500 efectivos entre policías y militares extranjeros, aunque aún se desconoce cuántos han sido desplegados hasta el momento.







