El 18 de marzo marcó el fin del último alto el fuego en Gaza. Desde entonces, el territorio ha vuelto a sumergirse en un ciclo devastador de violencia, desplazamiento y escasez. Según la ONU, más de 500,000 palestinos han sido desplazados solo en el último mes, una cifra que se suma a los cientos de miles que ya vivían en situación precaria desde antes.
Stephanie Tremblay, portavoz del Secretario General de Naciones Unidas, confirmó en una conferencia de prensa lo que muchos temían: el desplazamiento masivo continúa sin freno.
“Esto se suma a los cientos de miles de personas que fueron desplazadas repetidamente antes del alto el fuego”, señaló con voz firme pero visiblemente conmovida.
Refugios abarrotados, hambre y desnutrición
El panorama en Gaza es desolador. La Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) de la ONU visitó recientemente los asentamientos en Khan Younis, donde los desplazados viven en refugios improvisados, sin privacidad ni condiciones dignas.
“No hay suficiente refugio, ni alimentos, ni agua potable, ni medicamentos”, explicó Tremblay.
Los testimonios de las familias que han sido obligadas a huir múltiples veces son cada vez más angustiantes.
Y lo más alarmante: la desnutrición infantil se está disparando. De acuerdo con datos de los socios humanitarios en el terreno, el número de niños que reciben alimentación suplementaria ha caído en más de dos tercios.
Los hospitales, sin suministros
Además del hambre, la salud es otro frente en crisis. Los hospitales en Gaza se están quedando sin medicamentos esenciales debido a las restricciones de acceso impuestas en el territorio. Sin capacidad de reabastecerse, los centros médicos enfrentan una presión insostenible.
“Los pacientes están en riesgo. No solo por las heridas de guerra, sino por condiciones crónicas que ya no pueden ser tratadas”, alertan desde la ONU.
La situación es especialmente crítica para mujeres embarazadas, personas mayores y niños.
El llamado urgente de la ONU
El martes, OCAH confirmó que los suministros de alimentos en los almacenes de Gaza han alcanzado niveles peligrosamente bajos. Sin una vía segura para la entrada de ayuda humanitaria, el colapso total de los servicios básicos parece inminente.
La ONU y sus aliados humanitarios insisten en la necesidad de establecer corredores seguros para el ingreso de comida, agua, medicinas y suministros esenciales. La comunidad internacional, afirman, no puede seguir ignorando la magnitud del sufrimiento.
Una tragedia en cifras humanas
Detrás de los números hay historias. Cada desplazado es una madre que busca comida para sus hijos. Cada refugio improvisado es un hogar destruido. Cada niño desnutrido es una promesa rota.
La situación en Gaza no es una estadística, es una emergencia humanitaria que clama por acción global. La ONU ha hecho su parte al visibilizar la catástrofe, pero la presión debe llegar también desde la sociedad civil, los medios, los gobiernos.







