Un ciudadano mexicano, residente en Estados Unidos, ha admitido su culpabilidad ante la justicia por hacerse pasar por un agente de la Patrulla Fronteriza. Los fiscales federales informaron que Jaime Ernesto Álvarez González seguía a agentes de inmigración, interrumpiendo sus misiones de control migratorio en el sur de California.
Según la fiscalía federal para el Distrito Sur de California, el incidente principal ocurrió el 8 de enero, cuando Álvarez González siguió a un agente de la Patrulla Fronteriza mientras este conducía por un vecindario de San Diego. Sus acciones tenían como objetivo desviar la atención de las operaciones en curso.
Para simular su identidad, Álvarez González utilizaba una camioneta Ford F-150 negra, modelo similar al empleado por agentes federales encubiertos. Su vehículo contaba con un portaplacas que decía “federal truck” (camioneta federal) —aunque con una falta de ortografía—, una calcomanía de la Patrulla Fronteriza en el parabrisas, antenas de radio de comunicación inoperativas en el techo y unas esposas colgando del espejo retrovisor.
La presencia de Álvarez González llevó al agente real a abortar su misión, bajo la falsa creencia de que otros oficiales se reportarían en el lugar del incidente. Posteriormente, cuando los verdaderos agentes lo confrontaron, este les “gritó obscenidades y exigió que los agentes migratorios se retiraran de la comunidad de Linda Vista”, según los fiscales.
La situación escaló cuando otros tres vehículos se unieron, hostigando a los agentes y persiguiéndolos por la autopista. La fiscalía reveló que Álvarez González había grabado un video donde afirmaba buscar agentes federales en operativos migratorios y aseguraba haber traído a sus “refuerzos”, además de poseer una placa falsa del FBI.
Finalmente, Álvarez González se declaró culpable de un cargo de suplantación de un agente federal y de tres cargos relacionados con la posesión ilegal de armas de fuego. La fiscalía también informó que había permanecido en Estados Unidos de manera irregular, ya que su visa de turista había expirado varias décadas atrás.







