La noche en Las Vegas prometía emociones fuertes dentro del Allegiant Stadium, pero lo que pocos esperaban era que el gran protagonista fuera un rostro conocido, no por su táctica, sino por la reacción que provocó en la grada. Miguel Herrera, el exdirector técnico de la Selección Mexicana en el Mundial 2014, volvía a enfrentar al Tricolor… esta vez al mando de Costa Rica.
Entre abrazos en el banquillo y silbidos en la grada
Cuando Herrera apareció en pantalla durante la presentación oficial del partido entre México y Costa Rica, el estadio vibró… pero no por ovaciones. En lugar de aplausos, una ola de abucheos retumbó en las tribunas. Mientras tanto, en el área técnica, Javier Aguirre, Rafael Márquez y Guillermo Ochoa lo saludaron con afecto, evocando tiempos compartidos.
Contraste total entre la frialdad del público y la calidez del vestidor.
Miguel Herrera: “Tengo el cariño de la gente”… ¿o no?
Días antes del encuentro, el ‘Piojo’ declaró con seguridad que la afición mexicana aún lo valoraba:
“Salí con éxitos en la mano… no les debo nada, no me deben nada. Tengo el cariño y la entrega de la gente.”
Pero los hechos en el estadio desmintieron sus palabras. El abucheo masivo dejó en evidencia que el público no olvida su polémica salida del Tri, tras el altercado con el comentarista Christian Martinoli en 2015, poco después de levantar la Copa Oro de ese año.
El peso del pasado: por qué la afición no lo perdona
Aunque su paso por la Selección estuvo marcado por resultados positivos —como clasificar al Mundial 2014 y ganar la Copa Oro—, el escándalo que precipitó su salida dejó una herida en la opinión pública. Y si bien algunos lo recuerdan con nostalgia, el episodio violento empañó su legado.
Ahora, desde el banquillo de Costa Rica, Herrera vivió su reencuentro más incómodo con la camiseta verde, siendo un claro ejemplo de que el fútbol no sólo se juega en la cancha, sino también en la memoria colectiva del aficionado.







